
La envidia es un mecanismo psicológico que probablemente evolucionó en reducidos grupos de cazadores-recolectores (o antes incluso) para impedir que surgieran liderazgos no basados en el mérito. Hoy, en unas sociedades masificadas en las que nadie conoce de verdad a nadie, sirve para que los menos meritorios alcancen el poder. Y Robin Hood no sirve a los pobres, sino a los nuevos ricos del cuento.
Hablo sobre ello en Libertad Digital.