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Infantilizado y ancianizado Marías

escrito por Germanico 13 julio, 2009

Javier Marías se asombra en un artículo escrito para El País de que el PP gane votos en sus feudos, en las elecciones europeas, a pesar de las acusaciones de corrupción que han recaído sobre sus líderes. Para parecer moderado comienza por lo tremendo:

 

¿Qué significaría esto? ¿Que a los votantes del PP les parecen bien la corrupción, el soborno y el latrocinio disimulado? ¿Que, si no bien, les parecen normales en política, una especie de “impuesto bajo mano” que nos cobran quienes nos gobiernan? ¿Que, por lo tanto, cada uno de esos electores obraría de la misma forma -corruptamente- de tener un cargo en un ayuntamiento, una diputación, una Junta, una Generalitat o el Gobierno central? ¿Significaría que cuantos han votado al PP, al menos en sitios como Madrid o Valencia, son timadores en potencia, puesto que aplauden y dan el beneplácito a quienes tienen todas las trazas de serlo? ¿Que son gente intrínsecamente inmoral, y que en el fondo envidian a los listillos que han sabido aprovecharse de la política para engañar, rapiñar, colocar a parientes y hacer y recibir favores ilícitos o en todo caso sucios, muy sucios? ¿Que una considerable parte de los españoles son aspirantes a ladrones y admiran y premian a quienes ya han alcanzado esa meta?

 

Después de ello pasa a sugerir, para parecer imparcial, pero sin nombrar partido alguno, que también en otros pasan estas cosas:

 

Incluiría entre ellos a numerosos votantes de otros partidos: pertenezcan al que pertenezcan los alcaldes y concejales a los que en cualquier localidad se acusa de corrupción, la reacción de los vecinos suele ser de apoyo incondicional al encausado -o ya condenado- y de ira contra el fiscal, juez, periodista o policía que hayan destapado el caso.

 

Finalmente, para parecer un fino analista, un profundo psicólogo y una persona cabal, equilibrada y madura, así como crítico, da su brochazo final con la brocha gorda:

 

Es lo propio de muchos niños y de muchos ancianos: niegan la realidad adversa y prefieren no enterarse. Aún es más: precisamente para contentarlos y no darles disgustos, los adultos tienden a ocultarles las malas noticias y a engañarlos. Para los políticos no existe nada mejor ni más cómodo que esto: un electorado infantilizado o ancianizado, que pide a gritos que se le mienta y anuncia que se creerá las mentiras.

 

Mira Javierín, sé que te costará entenderlo, pero algunos somos críticos, enormemente críticos, por eso preferimos cien veces las corruptelas y liberticidios menores del Partido Popular a la gran corrupción y desmesura en el gasto y en la imposición de los socialistas, de ese partido que tú no nombras que es el PSOE. Como no tenemos elección en las elecciones, ya que no hay ningún partido que nos represente ni medianamente con la más mínima posibilidad de ganar, elegimos el mal menor, el mal MUCHO menor del PP.

 

Infantil y gagá será, en todo caso, votar a quien vende aire, utopías, resentimientos históricos, gastos faraónicos, y liderazgos sociales. Si, infantil y gagá serás tú.