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¿Y qué?

escrito por Germanico 21 abril, 2009

nazionalismo“Si su uso fuera voluntario, el catalán se habría convertido en algo folclórico, atávico y colorista, pero no en una lengua de uso diario” (declaraciones de un nazi-onanista).

El lenguaje es un vehículo de comunicación que la gente se da a si misma. No conozco mejor ejemplo de orden espontáneo. Es cierto que las conquistas han supuesto muchas veces la imposición de un idioma, de forma correlativa, pero dejándolos libres los lenguajes evolucionan, se diversifican, y algunos, pues eso, se extinguen.

El idioma de los “opresores”, el castellano, ha variado desde sus orígenes latinos. No es el mismo castellano el del siglo XVI que el del XXI. Dos castellano-hablantes que pudieran saltar la barrera temporal que les separa y hacer un ademán comunicarse, tendrían problemas para lograr un correcto entendimiento. Y estamos hablando de un mismo idioma. Si un emperador romano hubiera decidido conservar el latín no sabemos que resultados hubiera obtenido, pero lo que si podemos asegurar es que tanto español como catalán vienen del latín, y que, a día de hoy, el latín no se habla y, sin embargo, la vida sigue igual.

Las lenguas, como decía, evolucionan, no son un fenómeno estrictamente sincrónico, tienen un fuerte componente diacrónico. Los lenguajes perdidos puede que interesen a algún etnolinguista o a algún historiador, pero no interesan a los hablantes, que son los que dan vida y sentido a un idioma, además de transformarlo gradualmente.

¿Qué es exactamente lo que pretenden estos políticuchos conservadores (sí, conservadores) de los idiomas? ¿Qué es lo que quieren preservar? ¿unas tradiciones mejores, más nobles, un estilo de vida original? ¿la identidad de un pueblo? No. Lo que quieren conservar y perpetuar es el poder. Pretenden levantar un Muro lingüístico entre su rebaño y los otros rebaños, para tener un mejor dominio sobre su terruño y las gentes que lo habitan. Si no se pueden comunicar bien con otros son un mejor endogrupo, y los otros un mejor exogrupo: propios y ajenos, auténticos y bárbaros, buenos y malos . Hay que diferenciarse por oposición. La lengua –es lo de menos.

Así que no importa si el catalán se convierte en algo folclórico, atávico y colorista. Lo mismo cabe decir del castellano y de cualquier otro idioma, o de cualquier tradición. Lo que la gente necesita es comunicarse, y que nadie ni nada interfiera en la comunicación. A ver si se enteran estos déspotas incultos. Pero creo que –no hablamos el mismo idioma.