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La respuesta de Israel no es desproporcionada

escrito por Luis I. Gómez 6 enero, 2009

No entiendo el tinte filoterrorista de quienes se manifiestan sin pudor en defensa de Hamas. No entiendo la pose (muchas veces inconsciente) antisemita de quienes se manifiestan en contra de Israel. No entiendo a quienes se quejan de lo complejo de la situación en Oriente Próximo y justifican en esa supuesta complejidad su incapacidad para formarse una opinión.  No es tan difícil entender lo que está ocurriendo en Gaza. Y no es en absoluto difícil  dilucidar quién es el verdadero agresor en esta guerra.

El sentido común debería permitirnos a todos ver con claridad lo evidente: si Hamas en los últimos ocho años no hubiese lanzado día sí y día también misiles sobre Israel, si no hubiese introducido de contrabando contínuamente armas desde Irán, Rusia y China, si no hubiesen desarrollado las tecnologías de sus “cohetes caseros” para hacerlos cada vez más efectivos, más destructivos, de mayor alcance, amenazando así  una región de Israel en la que viven un millón de israelíes, si todo eso no hubiese ocurrido, Israel no hubiese tenido la necesidad de defenderse de nada.

Por ello tampoco entiendo el ejercicio de calculada equidistancia pseudo-moral de quienes, en un equilibrismo esperpéntico tachan a Hamas de irresponsable y condenan la acción militar de Israel. Después de todo ya sabemos que, digan lo que digan, Israel es el “malo” de la película. No han sido los dos bandos responsables de la ruptura del alto al fuego? No son los israelíes mucho más fuertes militarmente? Qué ocurre con la ocupación? No es la reacción de Israel totalmente desproporcionada?

El “alto al fuego” proclamado el pasado mes de Junio de 2008, el mismo que Hamas  apenas respetó un día, encontró en Israel, durante meses, a un escrupuloso y paciente cumplidor en todos sus términos. Una paciencia que, casi con toda seguridad,  no hubiésemos encontrado en ningún otro país del mundo (bueno, tal vez el nuestro, en manos de unos pusilánimes cobardes; pero eso no es paciencia, es rendición). Cuando una de las partes (Hamas) rompe el alto al fuego, no se puede hacer responsable a la otra parte por sentirse engañada y liberada del contrato ya roto. Y, sin embargo, Israel no movió un dedo hasta el pasado 19 de diciembre. Siete meses.

Y por qué rompió Hamas el alto al fuego? Contra quién o contra qué lucha Hamas? Israel se retiró en 2005 completamente de Gaza, evacuó a todos los colonos. No hay  ocupación israelí en Gaza desde entonces. Tampoco tienen los israelíes la culpa de la miserable situación en la que viven los palestinos, pero sí Hamas, sus dirigentes, quienes de forma totalmente premeditada se han dedicado a dilapidar la inmensa ayuda internacional en la adquisición de armas, el tráfico de armas y el desarrollo de armas. No en sanidad. No en infraestructuras. No en educación.  Y, a pesar de ello, probablemente víctima de una especie de síndrome de estocolmo, la población de Gaza sigue dándoles su apoyo. Más probablemente, la razón de esa obstinación suicida de la que hacen gala buena parte de los habitantes de Gaza se deba a la – y en esto tampoco es culpable Israel-  miseria educativa que impera en los territorios palestinos. Contra qué o contra quién lucha entonces Hamas? Qué pretenden? Cuáles son sus metas? Qué le reprocha a Israel? Realmente nos resulta tan complicado comprender que de lo único que se trata es de matar israelíes – judíos, vaya- independientemente de lo que éstos hagan o dejen de hacer?

Y siempre termina saliendo a colación el reproche de la reacción desproporcionada. Ya han muerto durante la operación “Cast Lead” más palestinos que israelíes a manos de los cohetes de Hamas. En un brillantísimo artículo para el Jerusalem Post (31. diciembre 2008), Dore Gold, ex-embajador de Israel en la Naciones Unidas,  destroza el argumento de la desporporcionalidad. Proporcionalidad no significa, en términos de Derecho Internacional, que la parte atacada deba defenderse con los mismos medios que usa el atacante. “Según el Derecho Internacional, Israel no está obligado a usar exactamente la misma potencia de fuego que sus atacantes. Israel no está obligada a fabricar misiles Quassam y dispararlos sobre Gaza”. El atacado está en su derecho de abortar la agresión con todos los medios de que disponga y sean necesarios para ello. No puede colocar en su punto de mira a civiles, y justamente eso es lo que, subraya Gold, está haciendo Israel.  Se bombardean y atacan los edificios de Hamas – cuarteles, campos de entrenamiento, túneles para el contrabando de armas-. Las zonas residenciales no son en ningún caso el objetivo de los ataques de Israel.

Pero si Hamas, de forma premeditada, sitúa esos edificios y construcciones en zonas habitadas por civiles, para así poder utilizar a éstos como escudos humanos, si los líderes de Hamas, cobardes, se esconden al amparo de los hospitales, confiando en los escrúpulos de los israelíes (esos escrúpulos de los que ellos carecen por completo cuando lanzan misiles sobre escuelas y guarderías), entonces es Hamas quien está decididamente violando la Convención de Ginebra en su artículo58 a-c, según el cual las partes en conflicto están obligadas a mantener alejada a la población civil de las instalaciones militares, están obligadas a construir estas lejos de núcleos poblados por civiles y a adoptar todo tipo de medidas para la protección del personal no militar. Nada de esto ha hecho Hamas, sino justamente lo contrario. Se esconde en zonas residenciales, protegidos por las sonrisas de los niños palestinos. Carne de cañón.

Y sólo así podemos explicar las diferencias en el número de muertos civiles. Mientras Israel hace todo lo posible por proteger a sus civiles, construyendo búnqueres  y una red de sistemas de alarma civil, lo que a Hamas realmente le interesa es justamente lo contrario: un elevado número de mártires con suficiente capacidad mediática. Ellos no quieren proteger a sus niños, prefieren mostrarlos muertos ante las cámaras de televisión. Qué motivación puede tener entonces quien reprocha a Israel esas cifras y esas imágenes?

Y es llegados a este punto donde se debe pasar a la ofensiva. A todo aquel que me diga que, efectivamente, basta con mirar las cifras de bajas civiles para darse cuenta de lo desproporcionado de la respuesta de Israel,  le responderé con una pregunta:  cuántos judíos cree usted que deben morir mañana para recuperar la proporcionalidad perdida? Quinientos? Un millón? Mejor todos?