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La criminalización de la “islamofobia”

escrito por Nora 28 noviembre, 2008

Una de las cuestiones más preocupantes de la labor de la ONU en momentos recientes es precisamente su intento de que la islamofobia sea penada por la legislación. Islamofobia, sin embargo, que es definida como una forma de racismo y que desde luego engloba las críticas a la Sharia por sus lesiones flagrantes a los Derechos Humanos.

Hace pocos días, tuvo lugar en la ONU una “conferencia por la tolerancia religiosa“, auspiciada por Arabia Saudí. El solo hecho de que Arabia Saudí proponga y presida una conferencia internacional por la tolerancia religiosa ya debería ser motivo de preocupación porque, como poco, es una contradicción en sus propios términos. Sin embargo, es aún más preocupante la declaración que pone fin a la misma, porque se refiere a las:

especiales obligaciones y responsabilidades que son necesarias para respetar los derechos y las reputaciones de otros, protección de la seguridad nacional o del orden público o la salud pública o la moral“.

Esto es preocupante porque se considera por tanto, que la crítica a la religión va a suponer un “ataque a los derechos y reputaciones de otros, a la protección de la seguridad nacional o del orden público o la sala pública o la moral“. Dicho de otro modo, el que se critique la lapidación de una chica de 13 años en Somalia acusada de adulterio cuando fue violada por tres hombres, violación que no pudo probar porque según la Sharia el testimonio de cada hombre vale por el de dos mujeres, equivale a un ataque a cualquiera de esas cosas.

A esto se añaden las especiales palabras pronunciadas por D’Escoto, ex-ministro sandinista de Nicaragua, cura arrepentido y ganador del Premio Lenin a la Paz, sobre el particular:

Sí, creo que la difamación de la religión debe ser prohibida”, dijo en respuesta a una pregunta en una conferencia de prensa en el curso de la conferencia interreligiosa en la sede central de la ONU. Nadie debe difamar ni el Islam ni ninguna otra religión, dijo, añadiendo: “debemos respetar todas las religiones“.

Para completar el cuadro, este señor es el Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas y se ha distinguido por su “apoyo” a la “causa” palestina y sus críticas furibundas al Estado de Israel. Como muestra, un botón.

Pero si esto es el pasado, vayamos al futuro. Próximamente, tendrá lugar la conferencia Durban II, en la que al cóctel ya habitual de anti-americanismo y de judeofobia, se añadirá otra: la criminalización de la islamofobia:

El borrador de declaración recomienda que las leyes locales, nacionales e internacionales y los pactos sobre derechos humanos sean revisados y corregidos para que la “difamación del Islam” sea considerada una ofensa penal… Recomienda que deben establecerse instrumentos legales para castigar a los que ofendan, esto es, a los que “difamen” al islam asociándolo con la violencia, los abusos de Derechos Humanos o el terrorismo

Algo por lo que han luchado los países islámicos desde las viñetas de Mahoma, con las que ya pidieron una criminalización de la crítica religiosa.

Mientras, no veo que exista una verdadera oposición a esta legislación que amenaza con retrotraer a todos los estados al Antiguo Régimen con la punición del insulto a la religión. Para que nos hagamos una idea de lo que se pide, en España se derogó el delito de blasfemia justo antes de que se aprobase la Constitución. Con esta nueva legislación aprobada (el día que se apruebe), ese delito vendría establecido de modo obligatorio por el hecho de pertenecer a la ONU.