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La Fábrica de Plutonio de Chernobyl

escrito por Ijon Tichy 4 septiembre, 2008

chernobyl.jpgHace unos días pasó por este blog un comentarista mostrando su rechazo a la energía nuclear nombrando una vez más el fantasma de Chernobyl. Tal y como le respondí, la verdad es que no puedo culparle si cree que ése es un motivo válido para oponerse a la energía nuclear. La desinformación y la mala fe sobre este asunto campan a sus anchas por los medios y la generalidad de la gente no tiene por qué saber de todo. Si el reputado ecolojeta y (eso dicen) catedrático de Física, habitual colaborador del diario “El Mundo”, Ruiz de Elvira puede decir algo como que “El funcionamiento de una central nuclear es el de una bomba atómica controlada. Si se despistan los controladores, la central estalla como una de ellas”, no es de extrañar que la gente normal nos considere una mezcla de imbéciles e irresponsables a los defensores del aprovechamiento racional del recurso atómico.

Vamos a contar en primer lugar algunas cosillas que ignoran los grandes medios pero que ya se han señalado en modestas tribunas como ésta acerca de los riesgos reales de explosión de una central nuclear y finalizaré con una explicación menos conocida (adelantada en el título) acerca de cómo y por qué la central de Chernobyl era una central totalmente distinta a las occidentales.

En primer lugar, la desgraciada frase del pertinaz ecolojeta arriba citada es radicalmente FALSA. Aunque fallen todos los sistemas de seguridad y aunque los operadores se confabulen para causar esa supuesta explosión atómica, es físicamente imposible que ésta ocurra. Una central nuclear jamás ha sufrido ni sufrirá una explosión nuclear (la de Chernobyl fue una explosión convencional que liberó material radiactivo, no una explosión nuclear). La concentración del isótopo fisionable del uranio (U235) en un elemento combustible de una central nuclear ronda el 3% (menos en algunos tipos). La concentración necesaria mínima para una bomba atómica rondaría el 94%. Aclaremos que el paso de ese 3% al 94% no ocurre por arte de magia por mucho que se despisten los controladores (¿para que querrían entonces tanta centrifugadora los iraníes?).

Según indicábamos, la explosión producida en esa central fue una explosión convencional fruto de una operación no mala, sino nefasta y criminal. El escape de radiación fue producto del arrastre al exterior de elementos del núcleo del reactor como consecuencia de tal explosión. Además, dicho escape fue posible dada la inexistencia en dicha central del edificio de contención que poseen todas las plantas españolas (y occidentales).

Y todavía hay más: Por mal que se opere una central del tipo de las existentes en España, no es que la explosión quede contenida (que quedaría) es que tal explosión no puede ocurrir.

El motivo es que los reactores españoles son por sus propias condiciones de diseño, autoestables. ¿Esto que quiere decir? Pues que el coeficiente de reactividad del reactor (cantidad de fisiones nucleares por unidad de tiempo) disminuye al aumentar la temperatura. Por el contrario, en los reactores RBMK (como el de Chernobyl) al aumentar la temperatura, aumenta la reactividad.

Si en un reactor occidental aumenta la temperatura, disminuyen las fisiones y con ello la liberación de calor, por tanto la temperatura tiende a bajar. En un RBMK, si aumenta la temperatura, aumentan las fisiones, aumenta pues el calor liberado y la cosa se desmanda. Para evitarlo, estos reactores (RBMK) necesitan de unos controles precisos para, mediante la inserción de barras de control que frenan la reacción, mantener el reactor en condiciones estables.

Esto no quiere decir que las centrales occidentales sean 100% a prueba de fallos. Aunque disminuya la reactividad, si la refrigeración del núcleo cae por debajo de unos mínimos, el reactor puede sufrir la fusión de algunos elementos quedando irreparablemente dañado. Pero sin explosiones ni salida al exterior de materiales peligrosos.

Podríamos explicar algo más sobre los motivos de la autoestabilidad, con unos mínimos fundamentos de física nuclear al alcance sin duda de los inteligentes lectores de este blog (no tanto según parece de los catedráticos de física ecolojetas), pero en atención a la brevedad, lo dejaremos para mejor ocasión.

Alguno pensará: “joder con los rusos, que sean ratas y se ahorren la contención vale, ya sabemos que a los regímenes comunistas la vida de sus proletarios súbditos les importaba un carajo, pero…¿que les costaba copiar el diseño ese autoestable del que habla el pesado de Ijon?”.

Bueno, pues aquí es donde queríamos llegar: Resulta que los rusos tienen montones de reactores autoestables, pero es que los de Chernobyl (RBMK) son un tipo de reactor especial moderado por grafito. La gran capacidad de moderación del grafito rompe la operación autoestable, peroooo…. Favorece la producción de Plutonio 239 (destinado a armas atómicas) en grandes cantidades.

Estos reactores no se diseñaron para generar electricidad, lo cual es secundario, sino para producir grandes cantidades de Plutonio militar. Fábricas de Plutonio, en suma, sin garantías de seguridad para la población.

Esto sí que son verdades incómodas para los ecolojetas sandía (ya sabéis, verdes por fuera y rojos por dentro)