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Las tropas rusas se retiran …

escrito por Luis I. Gómez 18 agosto, 2008

… de Rusia, camino de Georgia. El Spiegel Online titula, hace apenas unos minutos, “Rusia promete la retirada y envía nuevas tropas“. Del artículo les extraigo cuatro cositas:

– Las tropas rusas deberían haber comenzado la retirada las 08:00 horas de esta mañana. No se ha movido ni un soldado. Tampoco las rampas de lanzamiento de misilies apostadas el pasado viernes, o los batallones enviados a Beslan, en el norte de Osetia.

– Para cruzar los cheking-points rusos es necesario un visado ruso, lo cual demuestra claramente de quién es el territorio ocupado por las tropas de moscú.

– En la actualidad se encuentran en Georgia unos 10.000 soldados rusos, dispuestos de tal manera que dejan reconocer una zona de protección entre la capital georgiana y la región de Osetia.

Menos mal que el único malo de esta película es el Presidente georgiano (quien tal vez sí sea “malo”, pero ya vemos que no  es el único).

Vamos a seguir observando el conflicto, no porque en sí mismo sea necesario tomar partido ya. Pero si se confirman las intenciones rusas (con o sin invitación lerda por parte del presidente de alguna república vecina) de regresar a la política imperialista modo soviético, estaremos de nuevo ante una situación geoestratégica que creíamos ya superada. Por cierto, ya sabrán que los polacos le han dado el sí a los yankees malos para que monten un par de misiles defensivos y que los rusos han respondido apuntándonos con los suyos. Grandes gestos diplomáticos!

  • Es tal el grado de manipulación de la información por parte de estos medios de desinformación que ya no se limitan a repetir obedientemente los partes de guerra oficiales del Pentágono, sino que además como en el caso de la guerra emprendida por Bush-Saakashvili contra Osetia del Sur, se ha llegado a lo más grotesco que pueda hacer un medio de comunicación, presentar una serie de imágenes de una ciudad destruida, desolada, edificios derruidos y humeantes y en las que se ven cadáveres de personas civiles tirados en sus calles, y por supuesto se culpaba a Rusia de todo este horror y se afirmaba que así había quedo la ciudad georgiana de Gori tras la ‘invasión’ rusa. La verdad salió a la luz muy rápido, por la valentía de un periodista que denuncio la burda manipulación. Esas imágenes no eran de Gori sino de la capital de Osetia del Sur, Tskhinvali. Esa era la nueva imagen en ruinas que presentaba Tskhinvali después de arteros ataques y bombardeos, y de los crímenes perpetrados por las fuerzas armadas de Georgia contra la población osetiana.

    La carta que jugó Washington y su títere Saakashvili con esta guerra de invasión a Osetia del Sur tiene varios propósitos que se complementan entre sí, pudiéndose sintetizar de la siguiente manera: por un lado, las metas que el gobierno de Saakashvili buscaba alcanzar, las cuales le condujeron a implicarse en la invasión; y por otro lado, los intereses particulares de EE.UU. para que Georgia acometiera la agresión:

    Georgia :

    Acometer una limpieza étnica en Osetia del Sur. Cerca del 70%. de sus habitantes poseen ciudadanía rusa.

    Evitar que una vez terminadas las operaciones militares la población surosetiana que había huido de los combates pudiera regresar a sus hogares.

    Someter mediante la agresión militar a Osetia del Sur . Sentado este precedente, continuar luego contra Abjasia, pero esta vez con un abierto respaldo de la UE y EE.UU.

    Culpar a Rusia de iniciar la guerra, producto de sus ‘constantes provocaciones’.

    Obligar a Rusia a aceptar un cese al fuego , impuesto por la UE y EE.UU., sobre una realidad en la que ya no pudiera regresar como fuerza de paz a la zona, en ese momento ya bajo control absoluto de Tbilisi.

    Poner bajo control a Osetia del Sur declarando la soberanía de Georgia sobre este territorio, y con ello, garantizar la presencia definitiva de EE.UU. en el país.

    Llamar la atención sobre la Urgente entrada de Georgia a la OTAN, para defender los ‘valores’ de occidente en la región.

    Estados Unidos :

    Continuar con el cerco a Rusia que viene implementando desde la desintegración de la Unión Soviética.

    Obligar a Rusia a aceptar un cese al fuego bajo nuevas condiciones, en las que Moscú comprendiera que su presencia e influencia en la región estaba en cuestión, en especial en Georgia.

    Negociar un p osible trueque de resoluciones en el Consejo de Seguridad de la ONU. La Casa Blanca cedía en el tema de Georgia a cambio de que Rusia aceptase una condena más fuerte a Irán, de manera que le permitiera lanzar su deseado ataque militar contra Teherán.

    Involucrar a los países de la Unión Europea en una campaña diplomática anti-rusa. Aunque entre ellos existe bastante cercanía en sus apreciaciones y demuestran la misma aversión por Moscú; no por ello, todos comparten la conveniencia de fomentar un enfrentamiento con Rusia.

    Integrar de ipso facto a Georgia y Ucrania como miembros plenos de la OTAN.

    Instalarse como indiscutible nueva fuerza dominante en la región del Cáucaso, Mar Negro y Mar Caspio.

    Fortalecer su presencia en Georgia para d ominar esta geoestratégica región y así controlar las rutas y llaves de los gaseoductos y oleoductos por el que fluyen los hidrocarburos a Europa y EE.UU., en especial el estratégico oleoducto BTC (Baku-Tbilisi-Ceylan), el cual hasta ahora ha resultado demasiado costoso y subutilizado; así como también del proyectado gasoducto Nabucco, y el ferrocarril que transporta el petróleo de Azerbayán al puerto de Batumi, capital de la otra región autónoma de Georgia, Adjaria.

    Parar el acele rado resurgimiento de Rusia en la arena internacional como superpotencia política y militar; al mismo tiempo que le enviaba un inequívoco mensaje a China de cual sería su destino si intenta seguir los pasos de Rusia.

    Firmar y refrendar rápidamente los acuerdos con la República Checa y Polonia sobre la instalación del escudo antimisiles en sus países, so pretexto de ‘solidaridad’ de estos países con Georgia.

  • Juano

    Israel, Pakistan, Kosovo, Osetia… Movimientos independentistas fundamentados en motivos religiosos o de raza y nacidos de movimientos migratorios forzados. Si algo nos ha enseñado la historia es que tal planteamiento dificulta sobremanera el establecimiento de una paz estable en torno a estos territorios, sobre todo, porque todo el que no pertenece al colectivo es visto como ciudadano o vecino de inferior categoría. Con esas premisas, pocas posibilidades tiene el que una democracia funcional pueda establecerse con un mínimo de garantías de éxito y estabilidad.
    Se ve que la decadencia de los planes de estudio no sólo es un pecado español… Muchos tienen que ignorar la historia para volver a caer en el mismo error…

  • El reflejo de Kosovo en Georgia

    Alberto Piris
    La Estrella Digital

    Para empezar a poner las cosas en su justo punto en cualquier análisis del conflicto ruso-georgiano, es conveniente cerrar los ojos ante algunos de los principales medios de comunicación y buscar la realidad de lo ocurrido, por difícil que esto pueda parecer. Que no lo es tanto, desde el momento en que a través de Internet se pueden obtener valiosos testimonios de lo que allí ocurre minuto a minuto, si se es capaz de filtrar lo que de propaganda bélica puedan éstos contener.
    Así, por ejemplo, el por otra parte prestigioso diario International Herald Tribune aludió a la “ofensiva rusa contra Georgia” como causa iniciadora del actual conflicto, ocultando que fue el gobierno de Tiflis el que lo desencadenó -eligiendo el cuándo, cómo y dónde- al invadir Osetia del Sur el pasado 7 de agosto, y ocupar y destruir parcialmente, por la fuerza de las armas, su capital Tsijinvali, iniciando la primera ola de limpieza étnica y de población civil expulsada de sus hogares.

    La contraofensiva rusa se inició un día después y con ella se desencadenó otra limpieza étnica de signo contrario. Se atacó tanto por tierra en Osetia del Sur y zonas próximas, como por aire contra instalaciones militares y nudos de comunicaciones en el interior de Georgia. Podrá esta acción ser tenida por desproporcionada o cruel (incluso por quienes no ven crueldad ni desproporción en la invasión angloamericana de Iraq) y hasta hay quien la aprovecha para traer a colación al “oso ruso” o afirmar que “la verdadera faz de la violencia rusa ha quedado al descubierto”, desfogando así sus fobias personales, pero lo que no puede hacerse es invertir el orden de los acontecimientos para apoyar argumentos falsos.

    Así que el interrogante inicial que es necesario plantearse es por qué el presidente georgiano decidió emprender una acción militar agresiva que, sin duda alguna, sabía que traería serias consecuencias a su país, en primer lugar, a la región caucásica, después, y a la comunidad internacional, acto seguido. El tiempo irá desvelando esta incógnita, no solo atribuible a la volatilidad de un presidente a todas luces inmaduro para las responsabilidades que sobre él recaen, por muy democráticamente que haya sido elegido. Deberían producir escalofríos en el Cuartel General de la OTAN sus últimas declaraciones afirmando que la invasión rusa se ha producido por la negativa de la Alianza a admitir a Georgia como nuevo miembro. La OTAN convertida en último salvavidas para dirigentes irresponsables en regiones de alta conflictividad augura un futuro muy agitado para sus miembros.

    También sería conveniente averiguar hasta qué punto el Alto Mando ruso en la zona estaba informado de las intenciones georgianas. La rapidez de la respuesta militar induce a sospechar que existían unidades del ejército ruso próximas a la frontera entre las dos Osetias y listas para actuar. ¿Participó Rusia en una trampa en la que cayó el irreflexivo presidente georgiano? También el tiempo lo aclarará a no mucho tardar.

    El principal problema de hoy es alcanzar un acuerdo que silencie las armas. No parece tarea fácil. Y no lo es porque este conflicto es un reflejo especular del que enfrentó a Serbia y a la comunidad internacional en relación con la provincia secesionista de Kosovo. Abjasia y Osetia del Sur son, en relación con el Gobierno de Tiflis, el eco de lo que para Belgrado supuso la independencia de Kosovo, aunque Albania y Rusia no desempeñen en ambos casos análogo papel. Se trata de dos territorios, oficialmente georgianos, cuyos pueblos no se sienten parte de esa nación y aspiran a la independencia o a una vinculación más estrecha con Rusia. De hecho, vienen gozando de una autonomía de facto que en los años noventa obtuvieron por la fuerza de las armas, enfrentados a las tropas enviadas por Tiflis para subyugarlos.

    La fórmula que usó EEUU, con apoyo de varios Estados europeos, para impulsar la independencia de Kosovo ante la oposición de Moscú, es ahora utilizada por Rusia en Georgia. En febrero pasado escribí en estas páginas que una consecuencia de la secesión kosovar sería que “Rusia podría apoyar a los independentistas de los dos territorios georgianos que aspiran a depender de Moscú mientras en Tiflis se sueña con la OTAN y con el apoyo inmediato de EEUU. El conflicto está servido”. Y ha tardado poco tiempo en estallar.

    Europa está cogida entre dos fuegos. Se ve forzada a abrirse camino entre las políticas que se adoptan en Washington y Moscú -ninguna de las cuales suele responder directamente a sus intereses- y asiste, con lamentable frecuencia de modo pasivo, al enfrentamiento entre los intereses de Rusia y EEUU. Si la canciller alemana regaña a Medvedev por la invasión de Georgia, Washington aprovecha para oficializar el despliegue de unos inútiles “misiles antiterroristas” en Polonia -a sabiendas que esto aumenta la presión sobre Moscú- y Sarkozy se adorna con los laureles de unos acuerdos de paz a los que no se ven más posibilidades de éxito que a las fracasadas conversaciones de Annápolis del pasado noviembre. Europa sigue sin una voz única. ¿No será porque todavía sus ciudadanos no están lo suficientemente atemorizados como para desear ser gobernados por un “comandante en jefe”, enérgico e iluminado por la divinidad, como sucede al otro lado del Atlántico Norte?

  • carlos ramon martinez fernandez

    ¿han visto ustedes la chuleria rusa llevandose por delante todo lo que los carros de combate encuentran a su paso?

    es un gesto muy progresista.

    en zpaña tenemos lo que nos merecemos.

    ya veo que el personal lee el boletin oficial del estado para estar al dia de las ayudas “sonsocioles” que pueda recibior por tocarse las bolas.

    perseverad.

  • carlos ramon martinez fernandez

    cuanto observador ciego progreprolemugre mirando hacia otra parte del conflicto ruso- georgiano.

    ¿donde esta el egregio presidente del gobierno, ilustrisimoseñordonjoseluisrodriguezzapatero”z”,para los españolitos? su inestimable alianza de las civilizaciones mediara en el conflito?

    ¿y pediño blanco? por no estar, ni huele.

    ¿donde mora moratinos en esta aciaga hora?

    para mearse: españa entera, bronceada y en la cola del paro.

    ja,ja y ja.