Home Miscelánea La “futura” aplicación de la Sharia en Gran Bretaña: un ejemplo práctico

La “futura” aplicación de la Sharia en Gran Bretaña: un ejemplo práctico

escrito por Nora 16 julio, 2008

El otro día publiqué un post que fue bastante polémico (dentro de lo que son estas cosas) sobre la posibilidad de que se introduzca la Sharia en Inglaterra. Pues bien, repasando mis feeds, leo la siguiente historia que sirve para ilustrar lo que ocurre en la realidad, no en las teorías en un café o en el sillón de casa con las zapatillas de abrigo puestas:

Cuando mi madre descubrió que me había hecho cristiana, se fue a la mezquita local y dijo a todos que me había vuelto loca,” Yasmin ha dicho a Release Internacional, que sirve a la Iglesia perseguida en más de 30 países.

Después se fue a por agua bendita para curarme de mi locura. La comunidad comenzó una campaña contra mí, la gente venía y me daba en la puerta cada diez minutos durante la noche.”

La policía le puso una alarma de pánico, pero al final le dijo a Yasmin que no podía protegerla más y la llevó a un refugio de mujeres.

(…) Yasmin se cambió a otra parte del país, pero su ex-marido la siguió y demandó la custodia de sus hijos porque se oponía a que fueran educados por una cristiana. (Nota: según la Sharia, la mujer pierde a los hijos que deben ser educados por su padre. En este caso aún más porque ella es ahora cristiana).

Yasmin continúa: “Continuamente me intimidaba y me acosaba y contrató a algien para que me pegara en la calle. A cualquier sitio que íbamos, siempre había un coche persiguiéndonos y vigilándonos”.

Su hijo no resistió la presión y acabó yéndose con su padre. “Sólo se quedó una noche“, dice Yasmin”, porque su padre le había dicho que había contratado a alguien para matarme y le presionó a mi hijo para que le dijera detalles de la distribución de mi casa – dónde estaba la alarma y dónde dormía“.

Yasmin se escondió de su marido con su hijo pequeño y llegó a un acuerdo con su marido. El acoso acabó, pero no fue el final de los problemas.

Todos en la comunidad musulmana local sabían que yo era cristiana y no quería saber nada de mí. La gente se cruza de acera antes que saludarme y a menudo me escupen en la cara. Me han presionado para que me vaya de la ciudad. Pero ya me han echado de una ciudad y ahora tenía la firma determinación de no dejarles que me intimidasen“.

(…) Añade: “Una de las cosas más difíciles después de convertirse al cristianismo desde un pasado musulmán es que pierdes a la familia. Hay relaciones tan cerradas en nuestras comunidades… Si alguien se hace cristiano se considera que es una vergüenza para la familia, así que la única respuesta es la de cortar con ellos“.

Algunos conversos desde el Islam pierden sus casas, posesiones e incluso la custodia de sus hijos – una foto replicada en muchas naciones alrededor del mundo, donde antiguos musulmanes pueden incluso perder sus vidas por cambiar su fe.

La historia en Inspire Magazine. Llego a ella a través de Shariah Finance Watch.

Y esta vez voy a enlazar a Dhimmi Watch, una página de Robert Spencer, pero no para citarle a él, si no un documento importantísimo: Apostasy, Human Rights, Religion and Belief, del apóstata musulmán Ibn Warraq:

Está bastante claro que bajo la Ley Islámica un apóstata debe ser condenado a muerte. (Entre otras Suras) la IV.89 dice: “Ellos querrán que tú dejes de creer como tú has dejado de creer, para que así todos parezcáis iguales. NO seas amigo de ellos hasta que hayan huído de sus casas por la causa de Dios. Si te dejan cójelos y mátalos allí donde los encuentres. No busques entre ellos a amigos o personas que te ayuden“. Baydawi (muerto alrededor de 1215-6) en su celebrado comentario sobre el Corán, interpreta este pasaje como: “a aquellos que vuelven la espalda a su creencia (irtada), abierta o secretamente, cógelos y mátalos en cualquier lugar donde los encuentres, como a cualquier otro infiel. Sepárate de ellos de inmedianto. No aceptes su intercesión en nada“. Ibn Kathir en su comentario de este pasaje citando a Al Suddi (muerto en 745) dice que como los no creyentes han manifestado su falta de creencia deben ser asesinados.

Al murtadd (el que ha abjurado de la fe musumana) le será denegado un entierro musulmán, pero además tendrá otras incapacidades. Su propiedad es entregada a los creyentes, si vuelve como penitente sólo tiene derecho a lo que queda. Otros afirman que su derecho sobre la propiedad simplemente quedan suspendidos, sólo si muere fuera del territorio del Islam pertenece su propiedad a la comunidad musulmana. Si el marido o la mujer apostata, el divorcio tiene lugar ipso facto; la mujer tiene derecho a su dote sin pronunciamiento sobre el matrimonio. Según algunos juristas, si la mujer y el marido apostatan juntos, su matrimonio es válido. Ahora bien, si la mujer o el marido vuelven al Islam de forma individual, su matrimonio queda disuelto. Según Abu Hanifa, las actividades legales como manumisión, testamento, venta y otras quedan suspendidas. Algunos juristas chiíes, señalan que la ley islámica sobre los apóstatas debe aplicarse incluso fuera del Dar-Al-Islam, en los países no musulmanes.

(…) La ausencia de cualquier mención de apostasía en algunos códigos penales islámicos no quiere decir de ninguna manera que un musulmán en ese país sea libre para cambiar de religión. En realidad, las lagunas en los códigos penales no existen: esos supuestos se rigen por la Ley Islámica. Mahmud Muhammad Taha fue colgado por apostasía en 1985 en Sudán, a pesar de que el Código Penal Sudanés de 1983 no hacía mención a ese delito.

Simplemente una nota:

Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948): “Todos tienen derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión; este derecho incluye la libertad para cambiar su religión o creencias, y libertad, bien a solas o con otros, y en público o en privado, a manifestar su religión o creencia, práctica, adoración u observancia“.

Claro que a lo mejor alguien espera que a esta mujer le dejen plantear un recurso para reclamar la custodia de su otro hijo… La esperanza, ya se sabe, es lo último que se pierde.