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Ser o no ser

escrito por Luis I. Gómez 11 mayo, 2008

Luis:

Tengo un amigo que escribe en Red Liberal, como tú. Le llamé yo para ofrecerle un colchón y un plato en mi casa. El tiempo, lluvioso, ha dejado el campo hermoso y es un espectáculo como está la dehesa. Siendo sincero, te diré que hace tiempo que no le leo, como no leo todo el entramado de opiniones y peroratas que inunda la red de todos los que habéis enfagado el mundo de periodismo a retazos. Tan bueno tantas veces, pero tan anidado en el rebote de unas páginas a otras de los mismos argumentos y anécdotas.

Pero salió en la conversación. No en vano nos gusta hablar de letras. Sufría desconcierto. Una expulsión, unos autores que se van, algunos gritos e impresiones encontradas. El dilema era sencillo: por un lado, entiende que el tono genérico que adquiere la Red resulta estar teñido del ruido y estilo de autores vociferantes, con frecuencia maximalistas y en estado de sitio permanente. Estar identificado hacia el exterior con ese cariz le produce incomodidad. Incluso la sensación de pertenecer a una escuadra que está en una guerra que no es la suya ni la que creía que era cuando apareció por allí.

social.jpgPor otro, pedir la retirada o abandonar, es como renunciar a la coexistencia de espacios. Una contribución más a lo que no debe ser. Incluso cree que es dar alegrías a quienes en su opinión no las merecen, pues aún careciendo de toda relación personal o profesional con los residentes de Red Liberal le parece que su presencia es un accidente, y que hasta el organizador se sentiría cómodo con su ausencia. Percepciones, me dice.

En realidad, le veo un tanto agotado de su propio personaje y de sus intervenciones. Cree que ha dicho ya lo que tenía que decir y que vive en una gran reiteración. En el momento en que dejé de leerle, debo decirte que sí pienso que ya se molestaba más en escucharse a sí mismo que en encontrar contribuciones más allá del tirabuzón literario y verbal que suele complacerle.

Yo no sé qué decirle. Seguramente es cuestión de aires viciados en habitaciones cerradas.

Tuyo,

Mardito Roedor