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Oposición en rebeldía

escrito por Luis I. Gómez 4 marzo, 2008

Sólo los que vivían encantados con el simulacro de democracia que nos ha tocado vivir, podrían hablar de des-encanto. Sólo quienes, deslumbrados por el derroche de estuco dorado, las maderas nobles y los gestos arrojados desde sillones hemicíclicos se mecen en el espejismo de sí mismos, podrán sentirse des-engañados mañana. Un espejismo peligroso, que se extiende como mancha de aceite y nos salpica a todos.

No habrá sobresaltos, aunque en el fondo aumente la envidia entre nosotros. No habrá cataclismo, aunque la forma quede desdibujada en mil grietas involuntarias, siempre fruto de la torpeza del otro. No habrá desastre, pues cuando el desencanto y el desengaño permitan salir a la luz envidias, rencores y grietas, volveremos a disfrazar nuestra ira de justicia. Cada uno la suya.

Esta campaña electoral que toca a su fin es la piedra filosofal que necesitaba mi espíritu para la transmutación definitiva. De la desconfianza en nuestra clase política he pasado a la denuncia. De la ironía frente a un sistema corrupto en sí mismo al desprecio. Nunca antes me había resultado tan meridiana la egolatría compulsiva de nuestros “cabezas de serie”. Si el uno carece de cualquier otra virtud que no sea la de amarse a sí mismo en su fatuidad, el otro, exclusivamente ocupado en no salir herido de la lid, apenas si es capaz de colocar un mandoble justo donde no hay armadura. El primero no puede hacerlo de otra forma, el segundo no sabe.

Olvidemos la necesaria reforma de la ley electoral, es más interesante “luchar contra la dependencia”. Olvidemos una reforma fiscal que revierta en el bolsillo del contribuyente, es más importante “luchar contra los precios”. Olvidemos consultar a los ciudadanos qué estado quieren, es mejor continuar en el conchabeo plurinacional-asimétrico, “yo mando, y tu también”. Olvidemos que somos administradores del dinero de todos, es preferible montar “agencias de observación de ombligos”. Olvidemos las libertades individuales, la seguridad y el bienestar de todos tiene un precio: la libertad.

Con fecha de hoy, un 4 de Marzo de 2008, me declaro en rebeldía. Soy un anti-sistema.