Home Ciencia Los glaciares se retiran. Arqueólogos y paleoclimatólogos descubren que no es la primera vez

Los glaciares se retiran. Arqueólogos y paleoclimatólogos descubren que no es la primera vez

escrito por Luis I. Gómez 30 noviembre, 2007

Uno de los argumentos mas frecuentados por los defensores de la nueva religión algoriana (para despistados: defensores del cambio climático debido a la acción humana) cuando se dan cuenta de que la discusión sobre curvas de temperatura, niveles de aguas del mar, concentración de CO2, osos polares en extinción o desaparición de los bosques sólo les lleva a coleccionar papers con datos concluyentes en contra de su fe, es la de la desaparición de los glaciares. Algo que los científicos del bando malo no pueden negar con sus estudios, pues es evidente:

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Les encantan los glaciares! Y no pocas veces terminan una discusión sobre curvas de correlación entre CO2 atmosférico y temperatura con un patético: “y de los glaciares qué? de los glaciares no dices nada, no?”Pues hablemos de los glaciares.El hecho innegable de la contínua reducción de las masas de hielo en, por ejemplo, los Alpes europeos, no sólo NO PRUEBA que la acción humana sea la causante de su paulatina licuación, sino que permite demostrar justamente lo contrario. Son los arqueólogos y los paleoclimatólogos los encargados de hacerlo.El 17 de septiembre de 2003 Ursula Leuenberger descubrió, unos 200 m por debajo del paso alpino Schnidejochs (2756 m) un objeto curioso de corteza de abedul. Cuando un mes más tarde lo llevó al Museo de Historia de Berna la primera pregunta que todos los arqueólogos allí reunidos se hicieron fué sobre la edad del objeto. Los análisis de carbono 14 dieron cumplida respuesta: 5.000 años. Se trataba de la tapa de un cesto para flechas tardoneolítico. Los especialistas del Museo se pusieron manos a la obra y montaron un campo arqueológico en la zona del hallazgo. Los resultados de su trabajo no pueden ser más interesantes.

Schnidejoch_Karte_2.jpgLos materiales allí encontrados, pertenecientes a diferentes épocas y culturas, demuestran que la ruta del Schnidejoch ha sido en varias ocasiones a lo largo de los últimos 5.000 años la ruta de paso del comercio entre esa zona de los Alpes y lo que hoy es Italia. El motivo? El glaciar del Schnidejoch crece y decrece mucho antes de que los hombres malos inventasen el motor de combustión. Así, durante el neolítico, en la época comprendida entre el 2.900 y el 2.600 a.d.C, el glaciar era tan pequeño (las temperaturas tan altas) que el Schnidejoch era la ruta habitual de los cazadores de la época. En aquellos tiempos el clima era al menos tan cálido como en nuestros días. Probablemente debido a las hogueras que los malvados habitantes humanos de la época usaban para asar su caza. Tras una reunión en el bosque de los Carnutos decidieron reducir el número de hogueras y el clima enfrió… ah! no, que no fué así… Nadie sabe como ocurrió, pero el clima, efectivamente cambió de nuevo, el glaciar creció y cerró el paso, obligando a los cazadores a tomar la ruta del Lötschenpass.

Habría que esperar a la “industrialización” romana para que se recalentase de nuevo el planeta y volviese a retroceder el glaciar del Schnidejoch. 200 años a.d.C. los comerciantes romanos y griegos vuelven a utilizar el paso libre de hielos. Y lo harán durante 400 ó 500 años, el tiempo que duró la época que los paleoclimatólogos conocen como “óptimo romano”. La llegada de los bárbaros y los contínuos incendios de villas romanas en toda europa provocaron un aumento del CO2 y … a, que tampoco fué así… vaya.

El caso es que los científicos del Museo de Historia de Berna han demostrado fehacientemente que, al menos en dos ocasiones a lo largo de los últimos 5.000 años, el glaciar del Schnidejoch presentaba un aspecto como mínimo similar al de hoy. Y eso sin necesidad de religiones cambioclimáticas. Pueden leer (en alemán) una reseña-resumen del paper científico aquí. La publicación seria, dirigida por el Dr. Peter Suter, puede ser leída en Fenster Europa SCHWEIZ” in Archäologie in Deutschland, 2 . 2006, März – April] Theiss Verlag GmbH