Desde el exilio

Suscribase a Desde el Exilio

Información

Escrito por el 30 oct 2007, para la sección Uncategorized bajo licencia Licencia de Creative Commons y ha sido leído 1 veces

Compártelo

Wikio

Sponsors

El círculo vicioso del estatismo

La hiperburocratización asfixiante del estado moderno y la cada vez más acusada huída de los individuos frente a sus responsabilidades conforman el círculo vicioso, el remolino implacable que nos arrastra al totalitarismo de los sistemas políticos occidentales. Una ola inmensa de leyes, normas y reglas inundan nuestra cotidianeidad imposibilitando el acto responsable del ciudadano. Al mismo tiempo, cada vez son más quienes se lanzan ingenuamente a los brazos del estado paternalista de bienestar -desde la cuna hasta el lecho de muerte- a cambio de coche, casa y comida. Y quienes realmente deciden asumir su responsabilidad respecto a sí mismos, sus familias o sus empresas, se encuentra inevitablemente coartados por el gigantesco aparato administrativo y sus interminables normativas. Las normas y leyes, que hoy se inmiscuyen en todas las facetas de nuestras vidas, no consiguen sin embargo, y contrariamente a lo que nos publicitan los políticos, aumentar nuestra seguridad ni nos convierten en mejores personas por asumir esta forma moderna de vasallaje.

Ocurre justamente lo contrario. Basta con echar un vistazo a la prensa diaria para comprobar como aumentan, día a día, los actos irresponsables y la decadencia. Irresponsabilidad y decadencia, causantes del egoísmo exacerbado y la soberbia anónima, se han convertido en los pilares de nuestra civilización. Asistimos así al contínuo espectáculo de transformismo social en el que nada es más fácil que culpar a la "sociedad" de los propios errores y sus causas. Es la consecuencia lógica tras años de adiestramiento en los principios del "somos víctimas de las circunstancias" y del "ya se encarga el estado social de solucionarlo". Y perdemos toda perspectiva del verdadero sentido del concepto "justicia" cuando aplicamos los mismos principios a los errores de los otros. Al mismo tiempo asumimos la mentalidad del rellenador de formularios y "hacedor de cruces en la casilla correcta", lo que sin duda no nos proporciona una mejor vida, pero nos permite aferrarnos a la fantasía de que retrasa considerablemente el día en que tengamos que abandonarla. La divisa es clara: todo lo que no está recogido en las leyes debe ser ignorado; nada que no pueda ser ignorado debe escapar a la reglamentación. Y si, contra todo pronóstico, algo va mal, el responsable es quien redactó los formularios. Después de todo era SU responsabilidad y no la MÍA haber previsto todos los imprevistos – y ello sin abandonar el despacho, todo sea dicho de paso. El resultado es el grito del mudo: impotencia.

De la nada no surge nada. Sólo desde la acción individual es posible cambiar "las circunstancias". Cualquier circunstancia. Todas las circunstancias. Asumamos nuestra responsabilidad, sin miedos, frente a nosotros mismos, nuestras familias y nuestro entorno. El liberal español necesita desnudarse de adjetivos y epítetos y dar el único paso al frente posible: asumir su responsabilidad y luchar por devolver a los demás la capacidad de hacerlo.

 

4 comentarios

  1. PamelaAnderson
    octubre 30, 2007

    Me recuerda el capitulo XIII de la “Rebelion de las masas” de Ortega y Gasset, titulado,”El mayor peligro el estado”.Si no lo has leido , te lo recomiendo.

  2. Luis I. Gómez
    octubre 30, 2007

    Pamela, Ortega lo decía mucho mejor:

    No somos disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada. Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.

  3. Jordi Tauler
    enero 21, 2012

    Totalmente de acuerdo. Y para ello, soltar lastre. Aunque será un camino solitario. Nuestra clase política sigue cayendo y no parece tocar fondo. Nos tocará a los ciudadanos reinventar las cosas procurando no repetir errores pasados. Lo más peligroso, más que el Estado, son sus guardianes: los partidos políticos en todos sus colores. ¿Cómo hacer algo sin caer en ese error de nuevo?

Deja un comentario

Últimos artículos

Últimos comentarios

  • Cara de palo

    Veremos si, a pesar de la tibieza de esta reforma, consigue superar los obstáculos previsibles más allá del

  • Cara de palo

    Una observación: el lema "todo para el pueblo pero sin el pueblo” corresponde al despotismo ilustr

  • Burrhus el elefante neocon

    Y lo que te queda, César. Ahora mismo sólo puedes aspirar a estar dos años desempleado para poder acoger

  • César

    Tengo 36 años y estoy sin trabajo, no entro en el grupo de los jóvenes ni en el de los mayores. La verdad es

  • Esta “agresiva” reforma laboral pudo hacerla Zapatero | Desde el exilio

    [...] vez que a un político se le ocurre inventar un nuevo contrato, Dios mata un gatito. Vale, sí, no es un

Síguenos en Facebook

Síguenos en Google+