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Tan gallego como el gallego

escrito por Luis I. Gómez 26 mayo, 2007

Tan gallego como el gallego inicia su actividad con una campaña de recogida de firmas para hacer llegar a la Consellería de Educación la queja de padres y docentes por la posibilidad, únicamente para el idioma gallego, de ser utilizado casi en el 100% de las asignaturas (quedaría exceptuada la de lengua española).

¿Por qué “tan gallego como el gallego”? Porque en este momento parece que si no hablas gallego no adquieres la condición de tal, digamos que eres un gallego de segunda y los que somos gallegos, o simplemente vivimos aquí, y nos expresamos en español o en ambas, reivindicamos nuestro lugar en primera línea, no antes, pero sí al lado de los que han adoptado sólo el gallego para relacionarse.

Hemos comenzado pidiendo firmas de mano en mano y dando la oportunidad de descargar la carta para recoger firmas a todas las personas que conocíamos, se ha extendido tanto esta presentación que la encontramos en muchas páginas que no nos representan como grupo, aunque quisiéramos hacer llegar nuestro agradecimeinto, a todas ellas, por su colaboración. Somos un grupo plural ideológicamente y nos une la preocupación que explicamos a continuación.

El acuerdo firmado por los tres grupos más representativos se publicita como el del 50%. Y decimos que se publicita porque sigue el estilo de esos anuncios donde nos ofrecen un viaje de ensueño a un precio escandalosamente barato… hasta que lees la letra pequeña. Entonces vemos que la enseñanza en gallego puede llegar al 100 % (excepto la enseñanza de lengua española), y sin embargo, el tope para la lengua española permanece en el 50%

Parece una decisión equitativa, democrática, en la que todos estaremos felices si no leemos la letra pequeña.

¿Cuál es la realidad?

Que más profesionales se van a ver obligados a impartir sus clases en el idioma que les marquen; que más alumnos tendrán que leer y estudiar en el que llaman “idioma propio”, aunque no sea “su propio”; y que más familias verán sufrir inútilmente a sus vástagos sin saber cómo actuar.

¿Cuáles son las consecuencias?

Por una parte, el profesorado verá mermadas sus posibilidades de enseñar en las mejores condiciones, pues es la lengua un instrumento fundamental de su profesión, además de dar sus clases con incomodidad, en ocasiones, temor, a que alguien les pueda oír si se les escapa la lengua que le han enseñado sus padres o la de opción personal.

Por otra parte, los chicos y chicas gallegos, no estudiarán con la misma garantía de éxito, pues además de la dificultad y complejidad del propio estudio, se encontrarán con la necesidad de traducir y adaptar el esquema de su lengua a la que plasman sus libros o apuntes.

Una vez más los padres sentirán que no forman parte de la comunicad educativa, pues su libertad de elección queda en el olvido.

¿Queda alguien contento con este acuerdo?

Pues suponemos que no. Tanto los que han adoptado como lengua de expresión el gallego como los que han adoptado el castellano o español, siguen sin poder ejercer su derecho a la libertad de idioma y la razón ha estado y sigue estando en fijar como objetivo la DEFENSA DE LA LENGUA, la lengua no tiene más vida que la de sus hablantes, defendamos los derechos de los hablantes, este es el objetivo fundamental de nuestra iniciativa, y quizás ambas lenguas salgan beneficiadas.