Home Política Ernesto de la Serna «on the moon» (by gerardo malespina)

Ernesto de la Serna «on the moon» (by gerardo malespina)

escrito por Firmas Invitadas 2 mayo, 2007

Dijo el muchacho:

«…la manera torticera de alterar la información objetiva y mezclarla con su propia opinión para influir en la opinión pública,…»

¿Información objetiva? Ay, cuidado con mezclarla con “opinión subjetiva”, eh. My God! El Granma es “información objetiva”, por eso lo linkea en su blog. Ay, Ernesto, Ernestoooooooohhhh… Usted está siendo cómplice en una manera torticera de alterar la realidad cubana. ¿No le jode?

Otra de este salame:

«El próximo 1 de noviembre, ya lo saben, hay elecciones al Parlamento catalán. Servidor, como ciudadano empadronado en esta comunidad, o país, o nación, o vaya usted a saber qué,…»

Pobre Ernesto. No sabe qué es Cataluña. Quizá sea un planeta. O una galaxia. Está empadronado pero no sabe dónde ni por qué. ¿Sabrá cómo nacen los niños, o aún creerá en la cigüeña? Y, en tren de bobería, yo tampoco sé si Uruguay es una isla, un virreinato, un continente, o vaya a saber qué.

Y otra:

«Uno, ya lo ha dejado claro varias veces, es de izquierdas.»

No, niño. Usted es progre, nada más. Es decir: un bobeta. Ya lo he dejado claro varias veces: El cartelito “de izquierdas” no incrementa el nivel moral o intelectual. En ocasiones, suele disminuirlo. Yeah, right.

Y otra:

«Pero hete aquí que uno, también es evidente, no es en modo alguno nacionalista catalán. Ni español. Vamos, que uno huye expresamente de los nacionalismos, porque lo único que hacen es limitar el campo de visión e impedir ver la riqueza que hay en la pluralidad.»

Ernesto es virtual; nació en todas partes (Tal vez lo esté, como Dios). Se siente tan español, como paraguayo, australiano o afgano. Es un ser “plural” (¿?). No necesita pasaporte; fluye de país en país, sin fronteras. Como el polvo, los mails, los virus, y las bacterias. Está empadronado en algún lugar, aunque como no sabe dónde ni por qué… lo más seguro es que no pague impuestos. Él es un ciudadano virtual, etéreo, total (Global, no; porque la globalización… Bueno, ya se sabe…). Cuando ve casualmente (por error) un planisferio, Ernesto se pregunta: “¿Qué será Alemania? ¿Una comunidad, un país o una nación?” Chile, por ejemplo, no es una comunidad, ni un país, ni una nación; es un ají, un pimiento. Irán es una conjugación del verbo ir. Pakistán es una contracción de “para qué están”. Cuba es un balde o una balda, o una paralelepípeda de seis ladas cuadradas. ¡Mi Dios! ¡Mi Diosa!

Y otra:

«Me da la impresión de que quieren presentarse como de izquierdas, de derechas y de centro. Y todo a la vez, no se puede.»

Claro. Es lo que digo yo: Todo a la vez no se puede. Hay que limitar el campo de “pluralidad”. Que alguien le avise a este niño, que es progre y español. No hay salida. Le guste o no, está sujeto a las leyes del Estado español. Lo demás, es la típica pose de un españolito bobeta.

Y otra (en la columna lateral):

«Decíamos ayer…»

Dijo él… y no se sabe cuántos más. Es el espíritu gregario, y esas ansias locas de hablar en nombre de otros. Ernesto tiene su yo bajo llave, sólo en apariencia. Él sabe, está convencido de su gran aporte a la “pluralidad”, o a “vaya usted a saber qué”. No, no. Me da la impresión de que lo de este niño no se arregla con lobotomía… ni con lobotosuya.

El pasado sábado 28 de abril de 2007, escuché una entrevista a un ex embajador uruguayo en Cuba. Y, entre otras cosas, dijo que al General Arnaldo Ochoa no lo mataron por “traficante”, sino para sofocar “un levantamiento”. Oops! Siga, Ernesto. Siga confiando en la “información objetiva” del Granma (Fidelato). Mmmhhh… Necesito aire fresco, para seguir… fumando otro cigarrillo. Aunque me gustaría fumar 20. Pero, como bien dice este muchacho, “todo a la vez no se puede”.

«Quizá la culpa es mía por no seguir la norma. Ya es demasiado tarde para cambiar ahora. Me mantendré firme en mis convicciones. Reforzaré mis posiciones. Mi destino es el que yo decido, el que yo elijo para mí.» [C. Berlanga / I. Canut, 1986 – Alaska y Dinarama].

Desde Montevideo, el culo del mundo, adiós, adiós… Como dijo el canalla, «sin un átomo de arrepentimiento». Bye bye, utopía.

  • Me alegra verle por aquí, señr Marzo. Saludos.

  • >Irán es una conjugación del verbo ir.

    XD

    >Pakistán es una contracción de “para qué están”.

    Aquí disiento; más me parece una contracción de “por aquí están”.

    Pero, en conjunto, magistral.

  • Que envidia… Me quedo con esto:
    “La selección negativa en el partido gobernante y entre sus aliados tiene, por supuesto, correcciones paralelas en los órganos afines, apoyos y satélites. Estamos en la hora estelar de los aparatchiks. Nuestros actuales intelectuales antifascistas españoles son tan contundentes como los anticomunistas polacos de ahora, a sueldo de los gemelos Kaczyinski. Que en Varsovia una serie de mequetrefes intenten cuestionar la integridad de un gigante moral como Bronislaw Geremek es un insulto. Como lo es que el gentucismo aquí diga una y otra vez que el PP da alas a ETA cuando fue su Gobierno quien lo tuvo contra las cuerdas con una política que se ha dinamitado. Los coros de héroes subvencionados saben que si toca hacer un giro saharahui, se hace y punto. El relativismo es maravilloso para mantener la conciencia en baño maría. Es una más de las nefastas consecuencias de ese Mayo del 68 que con tanta razón denunciaba Nicolás Sarkozy el sábado y que describía magistralmente en su crónica en estas páginas Juan Pedro Quiñonero. El páramo moral y cultural que comenzó a extenderse entonces por las democracias occidentales alcanza tal extensión que sus moradores ni siquiera intuyen la existencia de alturas culturales y morales de referencia y sólo cuentan con orientaciones primarias como la autopromoción, los intereses propios, el narcisismo y el desprecio a toda jerarquía y autoridad que pueda cuestionar lo anterior.”
    Fuente: Hermann Tertsch en ABC de 03.05.2007

    Muy en la línea de lo que escribe nuestro Malespina.

  • Voy a leerlo enseguida.

  • H.

    Es muy recomendable el artíclo de Hermann Tertsch en el ABC de hoy.