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Democracia 0.0 beta

escrito por Luis I. Gómez 18 abril, 2007

Casi ninguna otra palabra es utilizada de forma tan manipuladora y corruptora, de forma tan descuidada y para nada meditada como la palabra DEMOCRACIA. Baste con dar un vistazo a la interminable lista de prefijos y sufijos que casi siempre la adornan – social, cristiana, liberal, popular, … – para comprender los innumerables intentos de apropiación indebida, de adaptación semántica a la que es sometida. Permítanme, antes de nada, recordar cordialmente a los utilizadores y paridores inconscientes de tales pseudopalabros el gigantesco daño que le causan a la verdad cada vez que, en su ensoñación irracional y nada meditada, profieren uno de tales epítetos. Su pecado es, sin embargo, claramente venial si lo comparamos con el de aquellos que, a sabiendas de lo vacuo de tales adjetivaciones, las utilizan conscientemente, ya sea para manipular a determinados grupos, sea para justificar su propia violentación del concepto DEMOCRACIA.

acropolis_05.jpgLa historia de la Democracia cuenta ya unos 2.600 años. Nace de una iniciativa de los griegos atenienses, según la cual las decisiones en la polis, sobre todo aquellas referidas a la guerra y las relaciones con los pueblos vecinos, no deberían ser tomadas exclusivamente por los nobles gobernantes, sino por los miembros del Consejo de la ciudad de Atenas que tuviesen un mayor grado de competencia sobre el asunto. El reconocimiento personal se lo debemos sin duda a Heráclito de Epheso (aprox. 545 al 480 a.d.C) y al padre de la Historia, Heródoto (aprox. 484 al 425 a.d.C) quien había estudiado, durante sus viajes, los usos y costumbres de lidios, persas, egipcios, babilonios y escitas. Cabe destacar su disputa con Pericles y Sófocles durante las guerras persas, pues de ella surge la primera exposición seria del pensamiento de Heródoto sobre cómo ejercer el gobierno. Ya antes, la ruptura con la creencia por la que el Gobernador ocupaba su puesto por mandato divino, debiendo justificar sus actos más ante la deidad que ante su pueblo, abrió el pasillo ideológico necesario para que Solon (aprox. 640 al 560 a.d.C) cambiase notoriamente las leyes, condonase las deudas a los pequeños propietarios y eliminase la ley por la que el endeudamiento estaba condenado con la esclavitud. Fué Solon quien por primera vez divide la población (en cuatro clases) según sus propiedades y no según su título familiar, concediendo a cada clase diversos derechos políticos. La democracia ateniense sería el ingrediente principal de una cultura dominante durante varios siglos. La caída de Atenas y la llegada de los romanos supusieron el fin de aquella primera democracia, substituída por un sistema elitista senatorial que subsistió, hasta la llegada de Julio Cesar, más como sucedáneo que como verdadero reflejo de los principios atenienses.

Desde el punto de vista semántico, “demos kratein” ha de ser traducido como “gobierno del pueblo”, si bien aquella democracia (ejercida sólo por una parte del pueblo) siempre estuvo sometida, en su capacidad decisoria, al cumplimiento de determinadas normas. Nunca ha existido una “democracia ilimitada y generalizada”. Tampoco hoy. Tampoco podemos identificar “demos kratein” con el gobierno de una nación o un pueblo. De hecho, en la antigua Attika exisitían unas 30 “demoi” grandes y más de cien pequeñas.

Quién tiene derecho a voto en la “demos”?


Antes de nada una precisión: en democracia, tal y como ha de ser entendida históricamente, los votantes deciden sobre TODAS las cuestiones. Empecempos con las limitaciones. Tiene todo el mundo derecho a voto? No importan la edad o el género? Cómo se decide a partir de qué edad se consigue el derecho a votar? Es la edad determinante, muestran la misma madurez todas las personas mayores de 18 años? Cuánto vale un voto surgido de un núcleo de población pequeño? Y si surge de un núcleo grande? Valen lo mismo? A la hora de decidir sobre una cuestion, debe el votante certificar de alguna forma su capacidad para poder tomar esa decisión? Puede un grupo minoritario decidir mayoritariamente no respetar la decisión impuesta por un grupo mayoritario? El derecho a voto es exclusivo de quienes llevan “mucho tiempo” viviendo en un sitio? Tras una decisión democráticamente adoptada, quién asume la responsabilidad en caso de error? Vale más el voto de una persona experimentada que el de una persona analfabeta?

demokratie.JPGEn otras palabras: quién decide democráticamente las reglas de juego de la democracia? Cómo es posible decidir democráticamente sobre las reglas de la democracia?
Resulta curioso comprobar como ninguna de esas preguntas a encontrado respuesta satisfactoria (democrática) durante los últimos 2.500 años. A lo largo de la historia han sido siempre ciertos grupos dominantes los que se han encargado de dictar esas normas, de heredarlas. El lector avezado me dirá: “esos principios generales forman parte de las constituciones y/o de los programas de los partidos políticos”. Efectivamente: nadie ha venido a debatir conmigo sobre la ley electoral, por ejemplo. Han sido ellos quienes la han redactado y aprobado. Se han preguntado alguna vez qué es eso de “una mayoría democrática cualificada”? Pues ya les dejo yo con la pregunta.

La obligación por ley, el engaño y la desinformación han sido siempre armas rentables para no pocos déspotas a la hora de garantizarse las mayorías respectivas, para realizar sus intereses personales y los de “su grupo”. Recuerden que más del 50% de los representantes políticos en nuestra pseudo-democracia ya está decidido mucho antes de ustedes puedan votar: es la magia de los partidos y sus listas de candidatos. Los políticos y los funcionarios dominan nuestra “democracia” exactamente igual que lo hacian antiguamente los barones, condes y marqueses. Sólo hay que ver la “legitimidad democrática” de los estatutos catalanes o andaluces, la “legitimidad democrática” de la negociación con ETA o de cualquier otra decisión que alguien toma por nosotros sin más justificación que números paupérrimos de participación o párrafos escondidos en remotos lugares de un programa electoral. Sobre la capacidad cognitiva y profesional de muchos de nuestros “representantes democráticos” a la hora de tomar decisiones prefiero no hablar ahora. Estoy de buen humor.

Puesto que siempre habrá más pobres que ricos, más arrendatarios que proprietarios, más empleados que empresarios, mas miedosos que valientes, más colectivistas que individuos responsables y más personas incultas que cultas, resulta facilísimo para los numerosos héroes políticos – pues heróicas son su falta de escrúpulos, de sentido de la responsabilidad y su avidez por todo lo que huela a poder – ADUEÑARSE de la correspondiente mayoría para expropiar, recortar en sus derechos a la minoría sometiéndola por vía democrática a su voluntad. Si prefieren que lo exprese de forma más polémica: “Hazte con la masa de los estúpidos mediante promesas populistas y agitación demagógica y excluyente contra las minorías, y será fácil dominar de “manera legítima y democrática” la voluntad de los grupos minoritarios”.

Es la fórmula mágica que tantas veces ha funcionado en la larga historia de la humanidad, ora disfrazada de despotismo, ora de feudalismo, ora de democracia. Por eso me niego a aceptar que vivo en una sociedad democrática. La nuestra es más bien una democracia fracturada.

Jamás se ha alcanzado por la vía democrática una verdadera reforma de nada. Es cierto que la utilización irresponsable del oportunismo, la comodidad y del contínuo estado de dependencia de las masas generó en no pocas ocasiones el espejismo de enormes modificaciones en la situación de la humanidad (revoluciones, derechos humanos, acuerdos de Kioto, Naciones Unidas, …), pero todos esos cambios – explicados a continuación penosamente por los historiadores – se deben principalmente a la acción de unos pocos que supieron hacer uso de las sociedades fragmentadas para, inculcando primero y recogiendo los parabienes de la mayoría adoctrinada después, alcanzar sus propios objetivos –unas veces loables, otras no. No son el fruto del “gobierno de todos”, sino más bién el del gobierno de unas mayorías manipuladas y cebadas en promesas, por lo general no involucradas en el proceso más allá de lo que les permitieron los prometedores de turno. No asistimos a una democracia: se trata de una fractocracia (el poder de una parte del demos).

Philosophen.jpgDesde los tiempos de la Ilustración los pensadores y filósofos europeos se devanan las neuronas (en ocasiones con irrisorios resultados) sobre la madre de todas las preguntas: qué reglas y leyes han de regular la base de un Estado moderno y democrático? Situados al principio frente a la negación de cualquier sistema que pretendiese usurpar las prerrogativas de la nobleza, Hegel y Kant carecieron de la fuerza necesaria para llevar sus tesis a buen puerto. Fracasaron ante el desinterés de las masas, a las que no consiguieron comunicar, ni con las palabras ni con sus escritos, la necesidad de asumir responsabilidad por la propia vida, los propios actos. Otros fueron retirándose a la esquina apolítica (Goethe, Schopenhauer, Nietzsche) incluso prefiriendo ahogarse en un mar lírico e insustancial (Schiller). Los representantes de la llamada “Escuela de Frankfurt” – peligrosísimos pseudodemócratas cuyo pensamiento nace del socialista y criminal Marx (de quien como “pensador” sólo cabe decir que nunca entendió ni una sola palabra de “su” Hegel) – apenas si pueden ser denominados colaboracionistas a la hora de implantar una conciencia pseudodemocrática por la que se concede a las masas ignorantes el espejismo de ejercer el poder. Todos ellos olvidaron uno de los principios básicos de la democracia clásica: la demos debe ser capaz de compartir cualificadamente (no cuantificadamente) las decisiones que le afectan.

Los individuos deben ser escuchados y deben inmiscuirse en las labores de gobierno. Todos los individuos. Según su capacidad en esta o aquella tarea. No existen los inútiles totales. En una verdadera democracia no existiría un sólo modelo educativo, o sanitario, o agrícola, o de seguridad. En una verdadera democracia los mentirosos crónicos que hoy gobiernan y opositan en nuestro país jamás habrían durado más de tres meses en sus puestos. En una verdadera democracia las discusiones sobre conceptos como nación o nacionalidad serían imposibles por la inexistencia misma de los términos.

Sólo de la libertad individual nacen los derechos democráticos personales. Del mismo modo, los derechos democráticos de cada uno exigen un ejercicio individual de autocrítica a la hora de ejercer el derecho a voto: soy consciente, me he informado suficientemente, dispongo de capacidad real para emitir un juicio sobre aquello que se me pregunta? O prefiero unirme a una masa vociferante y esconderme así de mi propia responsabilidad, cediendo mis derechos a los políticos de turno?

democracia.gifEn 2.500 años la democracia no ha pasado de ser un concepto teórico debido a la incapacidad de unos para ponerlo en práctica y, sobre todo, a la falta de escrúpulos de una clase dominante que, consciente de que cuanto mayor la masa, más amorfos los conceptos, ha sabido mantenerse en el poder gracias al engaño contínuo de quienes piensan y la explotación del voto de quienes no lo hacen. Justificar un acto político (tal y como hacen nuestros próceres) y darle legitimidad en nombre de una mayoría no cualificada, de una cifra de votos procedentes de una masa amorfa y malinformada es falsario y atenta contra los principios de la ética tal y como la entendía Pericles. Estos políticos se sirven de la palabra DEMOCRACIA vaciándola de su sentido último, obteniendo ante todo provecho propio y para el grupo que representan en un ejercicio puramente matemático de recuento de papeletas tras haber manipulado y lanzado al aire promesas paradisíacas como quien lanza caramelos a los niños. Es más fácil recoger promesas en un mitin que los frutos del trabajo y el esfuerzo personal.

DEMOCRACIA, tal y como hoy se ejerce, es un farsa verbal, una patada intelectual en el cerebro de cualquiera que tenga dos dedos de frente y los utilice. Casi una ofensa.

La verdadera democracia presupone una entidad social pequeña, agrupada generalmente en torno a unos objetivos comunes y que protege tanto el derecho de cada uno de sus miembros a someterse a la voluntad de la mayoría como el derecho a la disidencia, sin ver por ello amenazada su existencia dentro del grupo. La verdadera democracia protege y alienta la individualidad, pues sólo desde ella es posible generar pluralidad y sólo desde la pluralidad es posible dar solución al mayor número imaginable de cuestiones. De forma cualificada y no cuantificada.

Miren a su alrededor. Qué ven? Exacto: somos niños peleándonos por los caramelos que nos arrojan los políticos desde sus boyantes carrozas. Hasta cuando?

  • # Gerardo: Enlazo un artículo de un compañero de cuitas que aporta algunas soluciones interesantes. en cuanto a la municipalidad, está claro que buscar soluciones al problema del uso de la democracia pasa por reestrucutrar el estado en su totalidad. Los ayuntamientos dispondrían de más medios, el contribuyente vería de forma más directa su aportación y podría controlarla mas eficazmente.
    No es que sea escéptico. Esto que tenemos es una mala democracia, es todo.

    # Alberto: Necesito pasar por la desazón para intentar “inventar” soluciones 🙂
    Como le digo a Gerardo, esta democracia es mejorable. Muy mejorable. Necesitamos voluntad para ello. Propuestas, debate. Esto así no funciona y vamos camino de una especie de neototalitarismo. Hay que darle la vuelta a esta tortilla!

  • Los griegos (por lo menos los atenienses) se tomarón muy en serio la democracia, no obstante habrían de sufrir varias dictaduras, revueltas populares, reformas e interrupciones a lo largo de su historia. Pudo tener que ver con aquello de las las contradicciones internas, como diría Marx. Pero, no fue el tirano Pisistrato (siguiendo el legado de Solon) quien mas hizo por mejorar Atenas hasta la llegada de Pericles. No fue Clistenes, tiempo antes de Pericles quine entendio por democracia la separacion y fragmentacion de los poderes (ostracismo). La cosa se empezo a ver rara cuando la recien reistaurada democracai se cargo a Sócrates. Fue el principio del fin del sueño, unos 60 años despues (¿relacion causa- efecto?) los macedonios (considerados barbaros) conquistan el poder en toda Grecia, imponen una Monarquia limitada, basada en las enseñanzas de Aristoteles y sus discipulos, o viceversa (la oposición entre Sócrates-Platón y Aristoteles que a veces podria ser tanto forzada en alguans de sus conclusiones póliticas).

    Los padres fundadores americanos, que bebieron de las fuentes giegas tanto como de la teologia cristiana como de la ilustración (aunque parecieron renegar de lo último) decian dedicarse a esto de la política para que sus hijos o nietos pudieran dedicarse a otras cosas menos “sucias” como el trabajo, la familia y el ocio. Ironicamente (o no tan ironicamente) edificaron un sistema donde la participación política “ad infinitum” era seña de identidad, y esta se convirtio en un instrumento indispensable para su proyecto de sociedad, impedir una futura tiranía y establecer un gobierno limitado que garantizase los derechos de los individuos.

    Los dos relatos anteriores parecen querer decir lo siguiente sobre la democracia: la democracia no es suficiente (Atenas) y la democracia es necesaria (USA).
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    Lo siento mucho Luis por tu desazón, pero creo que no hay solución posible al problema del gobierno de las sociedades. Con democracia o sin ella, cualquier sistema sera siempre imperfecto, nunca todos estarán contentos con él, ni lo compartiran, ni lo aceptaran, ni conseguiremos solucionar los conflictos entre las muchas concepciones que sobre el bien y la vida tiene los seres humanos y los conflictos que esto produce. Nunca podremos teorizar, desde el conocimiento humano (se base este en una razón pura, práctico-experimental o mixta) un sitema perfecto, y menos una perfecta democracia (He ahí el atractivo -para algunos- del anarquismo ético). Yo digo, que si ese dia llegase, yo me suicidaria… por aburrimiento. No, es broma, pero solo esto último.

    Para un liberal el problema es el mismo. Democracia (forma de gobierno) no es sinonimo de liberalismo (sea ético o ideológico). Existirán democracias no liberales y las tres formas de liberalismo pueden (en teoria) desarrollarse sin democracia.

    Sobre aquello de que la democracia es el “sistema menos malo” de todos los conocidos o posibles, pues es algo que viene de Churchill, creo, y sabemos que Churchill era un gran hombre, mejor político y un “cachondo” (para lo que es el ingles medio). Lo que no quiere decir que no estuviera en lo cierto.

    Por último, una recomendación. Hay a quien no le gusta nada ISAAH BERLIN, pero yo lo veo muy adecuado para este tipo de reflexiones sobre la libertad, la democracia, la razón y sus enemigos. BERLIN fue un gran intelectual, en el mejor sentido de la palabra (si es que existe) y, tambien, como Churchill, un gran “cómico” (puede que por ser judio).

    Yo he decidido aspirar a tener un poco de ambos (Curchill y Berlin) y eso me da algo de tranquilidad de espíritu.

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    PD: No se si todo lo dicho puede ayudarte en algo, pero por si acaso, no me hagas mucho caso, pero en cualquier caso, gran anotación la tuya Luis.

    Saludos liberales.

  • Al final sos más escéptico que yo! 😛
    A la pregunta: “¿El derecho a voto es exclusivo de quienes llevan “mucho tiempo” viviendo en un sitio?”, la respuesta es sencillamente SÍ. No tengo dilemas.
    Por los motivos de siempre (el de los impuestos, la responsabilidad, etc).
    Quien de verdad sufre un gobierno, es quien reside.
    ¿Quién sabe si una municipalidad es eficiente? Yo veo las calles y las veredas rotas, la suciedad, etc. Desde otro país, eso no se ve.
    Incluso partes enteras de tu artículo pueden ser usadas como argumento para que sólo voten los residentes (incluyendo a los residentes extranjeros).
    Si a un ciudadano lo pueden embaucar en su propio país, delante de su nariz, a distancia es mucho más fácil.
    Los políticos lo saben. Por eso las “campañas para el exterior” siempre tienen un tufillo a que todo va viento en popa por casa. Je!

  • H.

    La incapacidad para el buen pasar de “estepaís” no ha venido del desmadrado pluralismo nazional-egoísta, que pudo ser un foco de energía vital aprovechable, sino de la huelga en que se declaró su instancia rectora, que sería una especie de “hegemonikon” –con i latina – estoico, sólo que en versión ciudadana y bipartidista.

    Es toda la diferencia respecto de democracias como la sueca o la noruega (eso, y el analfabetismo funcional de algunos).

    La libertad democrática no es una espontánea manifestación de que-sea-lo-que-Dios-quiera, sino el resultado de asumir identidad y destino propios. De ir, de no ser llevado.

    Este principio rector, este estratega con mando, que es lo que quiere decir “hegemonikon”, no habría de ser represivo sino objetivo, frenar la chaladura disgregadora y fomentar lo constructivo en la medida de lo posible.

    Y si no se alcanza ya el óptimo deseado, hagamos al menos el subóptimo, pero hay que rebelarse contra la tolerancia del mal o de la inacción cómplice, porque al final lo acabas pagando tú, ya lo estamos pagando..

    A veces la administración hace el efecto de una habitación de adolescente que todo lo deja a medios o en desorden o lo pierde o se lo quitan en el recreo, y que, de vez en cuando, oculta las huellas o los instrumentos de sus evasiones inconfesables.

    Por eso, y aunque el intimismo esté muy requetebien, a los estepaisanos no nos queda más remedio que “tomarnos la molestia”, o resiganrnos a que Pujol, Juan Luis Cebrían o el abuelito de Zetapé decidan en qué país tenemos que vivir.

  • Wininu, Juan, os confieso mi verdadero problema? Ninguna de las soluciones que adivino me convence al cien por cien. Y eso empieza a preocuparme.

  • Querido Luis, siempre he creído lo mismo, excelente recordatorio y necesario además.
    Abrazos
    Juan

  • wininu

    sin el mandato imperativo perdón

  • wininu

    Yo no soy tan pesimista. Una buena educación crítica y unos buenos medios de comunicación solventarían el 90% de los problemas de este sistema, el menos malo. Espera que me confundo, sí, soy tanto o más pesimista.

    En la democracia representativa, y sin el mandato representativo la única fuente de “legitimidad” son las elecciones periódicas, esas que el presidente del gobierno en España para las generales, pej, convoca cuando le da la gana, es decir, cuando le vayan mejor los sondeos.

    En esas elecciones se supone que hay que castigar o aplaudir los hechos, buenos y malos de todos los partidos. Si no los conoces “adecuadamente”, como suele ser el caso, pues la discusión pública, el juicio crítico, etc. se ve invalidado, y con ellos las elecciones. Eso cuando no se manipulan directamente, ahora será difícil, pero a finales de los 70, principios de los 80 doy fé de que se producían amaños a troche y moche.

    Y entre los puestos a disposición, los elegidos, sólo los que los partidos, entes cerrados, quieren. Y si hay “suerte” incluso el Gobierno Central elige el sexo de los candidatos, llámese cuotas. Mañana habrá cuotas para discapacitados, homosexuales, etc. y pasado éstas serán directamente por afiliación política, así llegaríamos a Cánovas y Sagasta, que mediante el turno pacífico se pasaron unos cuantos lustros, casi más allá de Maura. O a la más reciente, “democracia orgánica” del amigo paco pistolas.

    Lo que no habrá nunca será cuota para inmigrantes, pq resulta que como no tienen derecho a voto pues pa qué, ni siquiera son ciudadanos de pleno derecho, oole.

    Pero peor es todavía la democracia directa, para países grandes. Los referendums nunca versarán sobre la materia a votar, siempre serán hechos para la gloria del que los convoca. Y llegará el caso (mmm si ya ha pasado) que un partido que ideológicamente debería apoyar el sí de tapadillo apoye el no, pq la consulta es gubernamental claro.

    Al final va a resultar que es mejor ser un país pequeño pequeño pequeño, como Suiza, donde dicen que hay democracia de verdad, ¡Viva Gibraltar independiente! (y el Rosellón catalán por supuesto). Mmm aunq me parece que también es mentira, sólo hay q ver ciertos referúndums del tipo “vamos a prohibir las gallinas ponedoras en jaulas pero vamos a seguir comiendo los mismos huevos de jaulas, eso sí, de otro país, que nosotros no metemos gallinas en jaulas, que lo hagan otros”. Casi va a ser mejor la de EEUU que eligen hasta al pocero del barrio pasando por la consulta de sí chupar ciertos rábanos son cuestión de Estado o sólo es sexo oral, que es lo mismo, quizá parece que está mucho mejor, la pena es que los distritos de los blancos tengan más peso que los distritos de los negros, pq así es América, una, grande y libre, esa unidad de destino en lo universal, que fue a Irak a por armas raritas y alkadianos, cosas que ni había con el mismo dictador que ellos pusieron. Menos mal q teníamos a Aznar, que ese sí q supo convencer a la opinión pública española, no como Bush, que parecía tonto y en EEUU todavía se lo creyeron.

    Claro que ZP diciendo q todo va de puta madre un lunes para que el martes le vuelen un aeropuerto y dos personas, que no ciudadanos (recordemos que los inmigrantes no tienen el derecho al voto, imprescindible para ser ciudadano), no se queda atrás…

    Al final iba a tener razón Alfonso Guerra, Montesquiu ha muerto, y lo llamaron Estado Social, Democrático y de Derecho. La teoría siempre fue buena.