La historia: esa cosa de la que nadie aprende

“Cada provincia rehusaba a permitir que su ejército fuese mandado por un general de otra; cada junta competía con la vecina para obtener una mayor asignación de las armas y municiones que el gobierno británico había ordenado distribuir a sus acosados agentes militares. Ninguna junta consideraba a la Junta Suprema, eventualmente constituida en respuesta a repetidas sugerencias británicas”.

Relataba un comisario inglés, y más adelante:

“Los celos engendrados por este apasionado provincialismo fueron tan agudos que por un momento pareció que el país se deslizaba hacia una guerra civil. La Junta de Galicia rehusaba a cooperar con la de Castilla…Las Juntas asturianas se negaban a abastecer al ejército de Galicia al mando del general Joaquín Blake…Los miembros de la Junta de Sevilla se guardaban la paga de sus tropas y amenazaban con enviar a su impagado ejército a atacar Granada cuya Junta rehusaba reconocer su supremacía”

Les suena? Magnífico artículo de Juan Granados en su “Y sin embargo se mueve…” . Pero lean, léanlo entero.

Luis I. Gómez

Si conseguimos actuar, pensar, sentir y querer ser quien soñamos ser habremos dado el primer paso de nuestra personal “guerra de autodeterminación”. Por esto es importante ser uno mismo quien cuide y atienda las propias necesidades. Ser uno mismo capaz de identificar y reconocer los propios errores. Darse cuenta que mantenerse en estado contínuo de aprendizaje es un paso esencial para garantizar la propia libertad. No limitarse a sentir los beneficios de la libertad, sino llenar los días de gestos que nos permitan experimentarla con otras personas.

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14 Comentarios

  • Ese tío es bueno, francamente bueno. Sus artículos aparecen D21 y a veces le dejo recados.

  • Y encima, H., cuando Juan tiene tiempo para escribir, escribe. Otros leemos :)

  • Hay algo perverso en querer ser sólo espectador.

  • Digamos que lucho a diario contra mi “voyeur” interior. No siempre salgo vencedor. Ahora bien: sin mirar alrededor es imposible abandonar el estado de ensoñación.

  • Osea que si Napoleon hubiera conocido mejor a la gentucilla de aqui, hubiera provocado una guerra civil entre los partidarios de Carlos IV y los de su hijo.
    Un par de años despues solo tendria que haber limpiado los huesos y hacerse con el botin.

  • Más o menos, jashondo. No olvidemos que España es la única nación europea que, habiendo sido potencia mundial, cayó más víctima de la desidia y las luchas intestinas que de sus enemigos naturales. Creo que eso casi lo dice todo.

  • Nietzche dijo de los españoles que éran/mos el pueblo que había pretendido ser demasiado. Yo me conformaría con que fuésemos un poquito, y qué decir del Yuste, pues que espléndido.

  • A Nietzche ya no podré verle. Pero a Antonio, si todo va bien, le veré este verano. A veces le pierde la ira. Pero sólo siente ira quien tiene mucho que perder y él siente la desmembración de España como una pérdida existencial.

  • Otro que tiene mala leche es Joaquín Leguina. Yo creo que acaban hartos de la cortedad de alcances de los demás. Bueno.

  • Hay un libro de Jose Mª Jover que detalla la serie de réplicas y contrarréplicas panfletarias que siguió a la declaración de guerra francesa del 1635.

    Lo que te queda claro en ese libro precioso es que sólo los inocentes se baten, igual que esos españoles del XVII.

    “…Desamparados de su caballería y de las naciones, anegados de vuestro ejército, combatiendo uno contra ciento, fueron vencidos del excesivo número, no del excesivo valor de los vuestros…Juzgadlos vos, Syre, cuál fue mayor valor: pelear con los que no podían dejar de vencer, o pelear con los que no podían dejar de ser vencidos.”

    – Quevedo (Carta a Luis XIII)

    Actualmente resulta impensable la libertad para crear toda una red de relaciones políticas internacionales, como la política matrimonial de los Reyes Católicos o de María Teresa de Austria, o las estrategias de influencia de Luis XIV, Bismarck o Disraeli, o la cohesión política práctica, estrictamente nacional, que tuviera la Commonwealth.

    Hace setenta años nada más, un eslogan como “España, lo único importante” habría sido obvio y todos habrían captado sin aparentes ambigüedades su mensaje informativo.

    Hoy, lo primero que se pregunta uno es: ¿A quién está significando esa “España”? ¿qué intereses concretos representa? Y, naturalmente, ahora ya no puede sobreentenderse el “pueblo español”, ni su política exterior, industrial, comercial o agraria propiamente “española”. ¿Existía algo semejante, señor Aznar? ¿A quién debería planterse la pregunta en realidad? ¿Lo sabe álguien?

  • Oiga Don Luis, es usted muy amable y si, la cosa mueve a reflexión.
    Abrazos para todos

  • Sr. Luis I. Gómez (#9): Tiene Ud. mucha razón, hay que ser timorato para considerar importante el desmembramiento del estado español. Le imagino a Ud., dada su brillantez académica y su saneada cuenta corriente, dispuesto a mudarse a cualquier país seguro de ser bien acogido, al margen del caos en que se pueda convertir este país. A fin de cuentas, la ley y la libertad que el Estado nos garantizan tienen bien poco valor, e incluso pudieran ser instrumentos de opresión de la clase dominante. Le agradezco que me haga más libre quitándome estos miedos irracionales.

    Siempre a su disposición

  • Cilantro (#13), en ningún caso creo de timoratos considerar importante el desmembramiento de España. Simplemente abuso de la confianza que tengo con un amigo (a usted no le conozco). No hay miedos irracionales. O son propios o impuestos. Si los suyos son originales son sinceros. Y si son sinceros absolutamente respetables.

    Saludos
    Luis I. Gómez