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No aporto, luego agrado

Mar 16th, 2006 | By Luis I. Gómez | Tags: ,

Lo vemos todos los días en la cotidianeidad de nuestro trabajo, de nuestras relaciones sociales: aquellos que son incapaces de aportar contenidos en un debate terminan por convertirse en los bufones de la ronda, o los olvidados, o los agradables. No son nunca incómodos, pues su única forma de interacción social es la de agradar a los demás. No encuentran otra vía para ser aceptados en “la ronda”, pues toda otra aportación que hiciesen, por baladí, resultaría irrisoria en lugar de simpática. Y para agradar lo mejor es adaptarse, disfrazarse, transformarse. Su vida es un camerino atiborrado de disfraces y maquillajes, lleno de biombos tras los que se esconden las mentiras que les contaron a unos para agradar a los otros.


Mira qué agradables somos!

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4 comentarios
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  1. Llamadme degenerado si queréis, pero a mí Leire Pajín vestida de esa guisa me da mucho morbo…

  2. Pues ya era cardo de por si o sea que

  3. A mí me da miedo.

  4. El título de este post merece un premio. Voy a incorporarlo a mi compendio de frases hechas. Sencillamente, magnífico.

    Lo siento Bazán: sí, es para llamarte degenerado.

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