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Ya se nota la mano de Zapatero

escrito por Luis I. Gómez 5 octubre, 2005
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Esto empieza a ir por donde debía.

No hay nuevo patrón de crecimiento: la productividad cae en picado y deja en evidencia a Miguel Sebastián

La competitividad de la economía española se desliza un poco más por la pendiente. Los últimos datos muestran un serio deterioro de la productividad, que lejos de reconducirse sigue empeorando trimestre a trimestre. En concreto, y según Estadística, la productividad del trabajo creció un 0,2% entre abril y junio, lo que representa una décima menos que en el trimestre inmediatamente anterior.

El deterioro es más evidente, si cabe, si se tiene en cuenta que en el segundo trimestre de 2004 se alcanzó un pico del 0,9%, pero a partir de ahí todo han sido resultados adversos. Y eso que la productividad se había convertido en el eje de la política económica española. El Ministerio, incluso, llegó a crear una Unidad para el Impulso de la Productividad, pero sus trabajos o sus conclusiones son una auténtica incógnita para la opinión pública. Esa unidad está formada por los dos secretarios de Estado de Economía y por Miguel Sebastián, asesor del presidente, quien, cuando estaba en la oposición, abanderó la idea de un nuevo patrón de crecimiento basado, precisamente, en hacer crecer la productividad.

Ha ocurrido todo lo contrario. La caída es más preocupante si se tienen en cuenta los bajos niveles de los que se parten, y que convierten a España en uno de los países de la OCDE con peores registros, lo que es especialmente relevante en términos de sostenibilidad del crecimiento en el medio y largo plazo. De seguir esta tendencia, España volverá a registrar tasas negativas de productividad en el primer trimestre del año 2006, algo que no sucedía desde el segundo trimestre de 2001.

La productividad del trabajo mide la relación entre el Producto Interior Bruto y el empleo, lo que explica que en los años de mayor crecimiento de la ocupación se produzca un deterioro de esta variable, ya que la inmensa mayoría de los puestos de trabajo que se generan son de escasa cualificación. De hecho, y como ha puesto de manifiesto en repetidas ocasiones el Banco de España, el crecimiento económico registrado en los últimos diez años se ha basado fundamentalmente en el ritmo de creación de empleo más que en la utilización de capital tecnológico. Como consecuencia de ello, mientras que la productividad tuvo un crecimiento medio anual del 3,4% entre 1980 y 1995, descendió hasta el 0,8% entre 1996 y 2002.

La caída de la productividad en los últimos trimestres es especialmente preocupante en el sector industrial, cuyas tasas de variación han pasado del 3,3% en el cuatro trimestre de 2003 a un raquítico 0,2% en el último trimestre de este año, lo que indica que sigue la estela descendente del resto de sectores económicos. Un reciente estudio de Analistas Financieros Internacionales (AFI) culpa de la negativa evolución de la productividad a la especialización de la economía española en construcción y servicios, cuyas ganancias en términos de productividad son escasas.

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