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Libertad en vez de democracia. Hoppe, difícil digestión

escrito por Luis I. Gómez 27 junio, 2005

El pasado día 24 de Junio se publicó en el diario “Junge Freiheit” una entrevista con el polémico Hans-Hermann Hoppe. Digo polémico, porque si en alguna medida es conocido, se lo debe a sus teorías “antidemocráticas”.

La entrevista arroja luces sobre su pensamiento y es por ello que traduzco del alemán los pasajes más interesantes:

JF: Profesor Hoppe, usted es un conocido antidemócrata. Ha tenido problemas durante estas semanas en su gira por Europa o para trabajar en Alemania?

Hoppe: No, y no creo que ello me pueda ocurrir. He dado conferencias en docenas de países por todo el mundo y jamás nadie me ha puesto dificultades para realizar mi trabajo.

[…] JF: Según su teoría, la democracia es un orden político, que no garantiza el poder del pueblo, sino su explotación.

Hoppe: La esencia de la democracia es la redistribución, que se desarrolla en función del reparto del poder político. Esto significa, que aquellos que están en el poder redistribuyen favoreciendo a su clientela a costa de la clientela de los otros partidos. Ello no tiene nada que ver con una situación justa y derechos fundamentales como el de la propiedad privada, siempre salen perjudicados en caso de duda. Un factor agravante es el hecho de que el partido que gobierna en un momento dado, sólo dispone de cuatro años antes de unas nuevas elecciones. Esto aumenta el nivel de “prisa irresponsable” a la hora de llevar a cabo la redistribución. Un ejemplo: en la monarquía, a la que se hace una injusticia cuando hablamos de su abolición por la democracia, el Estado estaba siempre en manos de una dinastía. Un monarca responsable actúa siempre en favor de “su propiedad”. En la democracia el Estado no le pertenece a nadie, por lo que el partido gobernante no tiene reparos en obtener, sin ninguna vergüenza, beneficios de éste.

JF: Por ejemplo?

Hoppe: Por ejemplo la República Federal de Alemania. El corazón de la profunda crisis actual de este país es que los políticos, durante décadas, prometieron más cada vez más a los electores. Redistribuyeron lo que no existía desde un punto de vista económico, solamente para poder ser reelegidos. Y los electores se dejaron corromper, a sabiendas de lo que estaba pasando. Pero todos querían obtener precisamente un beneficio. […] En la actualidad, en Alemania, las cajas de seguros solo pueden contabilizar deudas. Ahora todos protestan contra los que entonces tomaron la decisión de reformar los seguros estatales. ¡Es absurdo! ¡No proteste contra los jugadores, si el juego no les gusta, protesten contra las normas del juego! ¡protesten contra la democracia! ¡Libertad en vez de la democracia!

JF: No deberían los buenos demócratas arriconarle en el olvido, no permitirle dar conferencias?

Hoppe: Seguro que tiene usted razón. Pero buenos demócratas – esto es, los que defienden el principio por el que A y B, que forman mayoría respecto a C, pueden robar o retirar la palabra a estos últimos – son para mí comunistas moderados, y que no me inviten a dar una conferencia, lo considero un honor. Lo que ocurre es que no hay demasiadas personas que se autoproclaman defensores de tal principio, una vez que queda aclarado. No hay democracia ni en la familia, ni en la iglesia, especialmente en la católica, ni en la ciencia ni en la economía. En ninguna parte son todas las voces iguales. En todas partes existe un cierto grado de autoridad natural.
[…]

JF: Volvamos a la democracia. Si la democracia no es una forma de libertad, sino de explotación, qué significado tiene para usted el mito de la democracia europea, la Revolución francesa?

Hoppe: La imagen de la revolución francesa, ciertamente, debe corregirse aún básicamente, aunque ya hay progresos considerables en esta dirección en los últimos años. La revolución francesa ha de incluírse en la misma categoría de las “malas revoluciones” como la revolución bolchevique y la revolución nacional- socialista. El asesinato del rey, el igualitarismo, la democracia, el socialismo, el odio de religión, el terror – violaciones, asesinatos y saqueos en masa -, la justificación ideológica de las guerras, todo eso se lo debemos a la revolución francesa.

JF: Han pasado 200 años. Cómo han podido permanecer los pueblos tanto tiempo engañados?

Hoppe: La mayoría de las personas, siempre y en todas partes, son estúpidas. Y el así llamado Estado benefactor y la educación “pública” contribuyen a que ello se mantenga. No piensan por sí mismos, sino que recitan lo que les dictan las élites. Y las élites, a menudo, sólo tienen interés en mantener a las masas en estado de estupidez, puesto que ellas mismas se aprovechan de tal ignorancia.

JF: Usted considera el Estado, al igual que la democracia, un error de la historia. Si ello es así, cómo es que han perdurado?

Hoppe: Traslade la pregunta a 1989. Hubiese podido preguntarme: considera el socialismo como un error histórico, si ello es así, cómo es que ha perdurado? La respuesta: La historia no es un proceso rectilíneo, en el que sólo hay movimientos hacia arriba y hacia abajo. Hay también evolución. El socialismo representa una tal evolución, desarrollada a corto plazo, el Estado otra, a más largo plazo. Y, naturalmente realizan también los dos una función “importante”: El socialismo permite al partido socialista obtener ventajas de sus clientes (la clase trabajadora), y el Estado hace lo mismo respecto de los estatistas.

[…]

JF: Perderemos los alemanes nuestro hijo político preferido, el Estado de Bienestar?

Hoppe: El así llamado Estado de Bienestar Social – en realidad, cuando hablamos de “social”, hablamos de robar y engañar, no de una politica social voluntaria, que sería la verdadera – será víctima de la misma quiebra que el comunismo. Todo el sistema de seguros sociales, de contratos sociales, caerá como un castillo de cartas. Cualquier hombre de negocios que ofreciese un sistema como el que nos ofrece el Estado sería detenido inmediatamente por estafador. Que en Alemania, incluso a la vista del aumento en la esperanza de vida y tasas de natalidad en descenso, sigamos empeñados en presumir de ser los creadores de un gran invento, no es más que un prueba más de la falta total de responsabilidad de la clase política de este país.

Duras palabras de Hoppe, siempre polémico, pero no falto de razón en mucho de lo que dice.