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La nueva Dama de Hierro. Un retrato.

May 30th, 2005 | By Luis I. Gómez | Tags:

Hace ya algunos días que Angela Merkel debe sentirse como en las nubes. Que su cadidatura como jefe de filas del CDU estab asegurada lo sabía ya hace dos semanas. Tras la histórica victoria en las elecciones de Renania del Norte-Westfalia ya nada podía para el tren de éxito en el que está subida. Las dudas de 2002, cuando estuvo a punto de perder los apoyos en el seno de su partido quedaron definitivamente atrás.

«Un día maravilloso», fué todo lo que dijo en aquella tarde de Domingo, casi obligada y con rubor. Sin embargo mantuvo la sonrisa toda la semana allí donde estuvo: Día de la Iglesia en Hannover y feria de la Publicidad en Berlín. Hoy, tras la nominación, no pudo disimular (lo acabo de ver en la ZDF) su inmensa satisfacción. Consciente, tal vez, de que ocurra lo que ocurra, como primera mujer candidata a la Cancillería alemana, ya ha pasado a los libros de historia.

Pero una pequeña sombra se escondía en su mirada: sabe que se enfrenta a un reto sin precedentes, al reto de su vida. Cada gesto, cada declaración a partir de hoy serán puestas en la balanza de la prensa, de los votantes. Tal vez por eso se apresuró a decir: «No prometo nada equivocado.»

La Jefa del CDU es precavida - en el pasado ha dado muestras de ser también desconfiada y escéptica. Aunque se encuentra en la cima de su carrera política hasta ahora, un vistazo a los últimos meses nos da fe de su exquisita precaución.

Antes de las elecciones en Schleswig-Holstein (donde a la postre ganaría “su” CDU) parecía estar con la espalda en la pared, a la defensiva. En los pisos de “arriba” del partido volvía a tomar forma (una vez más) la discusión sobre la ideonidad de una mujer como jefe de filas. Se defendió: «no daré a nadie motivos de reproche a posteriori”, dijo cuendo ya muchos le estaban entonando el réquiem. Tuvo lo que todo político necesita: suerte. Tras la victoria electoral en Schleswig-Holstein se acabaron de golpe los rumores.

Ahora juega una partida de “todo o nada”. Si fracasa, más en un momento en el que todo parace hablar de una ventaja clara del CDU, se habrá acabado su carrera política.

Ha de ser de nuevo la primera en algo. No se puede decir que sea una nueva experiencia para la hija de un predicador protestante del este de . Llegó a la política con 35 años y un título de Doctor en Ciencias Físicas. Al principio como “chica para todo” en el caos político en el que estaba sumergida la del Este tras la caída del muro. Pero sólo tardó un par de meses en convertirse en Portavoz del Gobierno. Recién cumplidos los 36 ya era Ministra, el “pollito” de Helmut Kohl. No todos los compañeros de gabinete se lo tomaron todo lo en serio que debían.

Cuando le tocó al CDU volver a la oposición, fué nombrada, con sólo 44 años (1998) Secretaria General. Era la primera mujer. La primera de un “Land” del este en la historia del partido. Durante la crisis por el asunto de los “donativos ilegales” al CDU concentró lo mejor del partido en torno a su figura, porque fué la primera que pidió en voz alta la irremediable ruptura del partido con la era Kohl y porque no estaba salpicada en el asunto.

Su elección como Jefa de filas en el 2000 se puede considerar como un milagro político. Divorciada, sin hijos, Protestante para más señas, no era precisamente el paradigma deseado por la vieja guardia del CDU, un partido dominado por hombres y con profundas raíces en el occidentalismo, el catolicismo y el tradicionalismo. Por supuesto, para nada cuadraba su perfil con lo que se imaginaban desde la CSU bávara, más católica, más conservadora aún.

Sin embargo Merkel, la “extraña”, supo convencer a amigos y enemigos de su valía. Aunque sus primeros “hombres fuertes” dentro del partido fueran…mujeres.

Se ganó a pulso el sobrenombre de “estratega matadora de hombres” (männermörderische Taktikerin).

Y siempre ha sido consecuente consigo misma. Arriesgó en su apuesta decidida por la política USA en el conflicto de Irak, y eso en contra de la opinión de la gente, más en los “länder” del este. En política interna siempre quiso estar presente y tener voz en los foros reformadores alemanes, fuesen del color que fuesen. Más de uno en el CSU mostró entonces su asombro (y su disgusto).

Hoy ha vencido todos los obstáculos. En su partido nadie duda de su capacidad y liderazgo. En la calle ha ganado en las encuestas dos puntos en tan sólo un mes, colocándose en segundo lugar de las preferencias de los alemanes. Lo que no ha negado nunca: «El poder no es nada malo. Es necesario. De qué sirven las buenas ideas, si luego me falta el poder para realizarlas?»

Mañana más.

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6 comentarios
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  1. ¡Ah! Ya decía yo que eso de hija de un pastor alemán sonaba raro…

    De un pastor alemán PROTESTANTE…

  2. Luis, magnífica serie la que acabas de iniciar. Espero que hagas un retrato de su perfil económico, que yo es el que más espero.

  3. Por supuesto, Aeri. El perfil económico es fundamental.

  4. Magnífico!. El primero de tus post está devorado. Dentro de poco lo rumiaré ;-).

  5. Hombre, eso de que “el poder no es nada malo” no suena muy liberal que digamos…

  6. Daniel, la señora Merkel no ha dicho nunca que sea liberal. Yo tampoco de ella. ;-)

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