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Unilateralismo no, gracias

escrito por Luis I. Gómez 11 abril, 2005

El unilateralismo es una práctica política no sólo abominada por quienes defienden un nuevo “orden mundial”, sino también una carga pesada para las maltrechas relaciones transatlánticas. En Europa, al respecto, parece ser que estamos todos de acuerdo. Philip Gordon, de la Brookings Institution, comparte también enérgicamente esta opinión. En su artículo para la publicación mensual británica Prospect nos da claras muestras de ello. Es por ello, nos dice Gordon, que ha llegado la hora de obligar a Europa a abandonar su política unilateralista.

Sí, han leído correctamente: Europa. Políticas medioambientales, Tribunal Internacional de Justicia , la política de defensa europea, China, Irán, Irak- Gordon enumera punto por punto los casos, en los cuales los Europeos actuaron y actúan tal y como les da la gana y sin preguntar antes a nadie.

El unilateralismo europeo no es tan fácilmente reconocible como el americano. Piensen que si los estados europeos, aunque actúen en bloque y sin consideración ninguna hacia los intereses de otros estados, aunando sus políticas bajo un criterio único, lo están haciendo, desde un punto de vista técnico, de forma multilateral…

  • San Groucho

    Interesante.

    Quizás se me escapa algún detalle, pero, ¿no es cierto que cualquier conflicto internacional acaba convirtiéndose en una situación que involucra a dos bandos y, por tanto, en esencia, a dos lados? Por muchas naciones que se congreguen en cada orilla, y por muchos matices que añadan a la corriente a la que se han sumado, en realidad, estaríamos ante una especie de “bipartidismo” global. Y, claro, cada partido es unilateral. Dos bandos unilaterales.

    Así, en el caso de la última guerra del Golfo, había un unilateralismo a favor y otro unilaterialismo en contra.

    ¿Qué es, entonces, el multilateralismo? ¿Sucede cuando se forman cuatro o cinco grupos de países en torno a una cuestión internacional? Me parece difícil; y más cuando, en uno de los grupos, están los Estados Unidos, por cuanto son una fuerza polarizadora colosal. Algo que, diría yo, ocurre con todos los imperios (de facto o no).

    No tengo ni idea de política internacional, pero me da la sensación de que, hoy por hoy, el multilateralismo es bastante inestable y que, a la larga, los países terminan por condensarse en dos bloques opuestos (insisto: con sus matices en el seno de cada uno). Dos lados, de nuevo. Dos unilateralismos.