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Tolerancia? Integración?

escrito por Luis I. Gómez 10 febrero, 2005

Cinco ideas:

Todos los hombres son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

En lo social, empero, los hombres son diferentes y eso es sencillamente fabuloso.

El individuo debe poder realizar sus objetivos y deseos particulares.

Lo que parece un valor positivo (p.ej.: rezar) para la mayoría, no tiene porqué ser tal para un particular.

Dentro del respeto escrupuloso a las leyes, no necesitamos convertir en normas estatales las convicciones sociales de las mayorías para poder imponérselas a las minorías.

Resulta que leyendo los comentarios en la Bitácora de Libertad Digital sobre los 17 proyectiles lanzados por unos terroristas asesinos sobre una colonia israeí me encuentro con lo siguiente:
“Los moros son y serán siempre así, porque así es su naturaleza… … Y para más inri, nos han dejado España sembrada con sus genes, y con un enclave de moros renegados en las provincias vascongadas…”

Como soy un osado ignorante me atrevo a responder :
“… Los musulmanes no son todos terroristas peligrosos. La inmensa mayoría de ellos gozan de una salud mental y un grado de cultura envidiables. Otra cosa es que, adoctrinados en el fanatismo, un grupo de musulmanes se dedique a poner bombas y matar gente. O acaso son todos los vascos terroristas asesinos? …”

Me han llovido las críticas porque, al parecer, soy demasiado “políticamente correcto”, cuando, algo más adelante, critico el uso de la palabra “moro” y propongo usar musulmán.

No es cuestión de palabras (o sí ?) sino de conceptos. De ideas. Sin ideas no hay palabras.

Hoy sufrimos el terrorismo de ETA y el islámico. Seguro que Toribio, un buen amigo vasco de Red Liberal, no se encontraría muy a gusto en el saco de los terroristas. Y como él más de la mitad (bastante más) de los vascos. Resulta que a otro amigo, Abbes, marroquí por más señas, tampoco le agrada que le metan en el saco de los « moros asesinos », porque él no sólo no tiene nada que ver con los terroristas de oriente medio sino que condena abiertamente cualquier forma de violencia (no está fuera de marruecos por casualidad).

Los europeos olvidamos con tozudez (es casi patológico) que sin los moros y sin los judíos no hubiésemos sabido nunca nada de Platón, ni de Aristóteles, ni de Plinio, porque los “civilizados bárbaros cristianizados”, de haber podido, hubieran quemado todo lo que no fuera la Biblia de Constantino. Hoy hemos madurado y nos autoproclamamos demócratas pluralistas. Ja ! Qué risa ! Aquí ya sólo quedan dos mayorías: los que se avergüenzan de sus raíces culturales para no molestar a las minorías (caso Holanda, actitud típicamente progre y desarraigada) y los que, seguros de poseer la verdad, se encierran en su torre de marfil y reniegan de todo lo “extraño” (véanse los nacionalismos, todos).

Los demás somos la minoría en la minoría. Los que sin perder el orgullo por sus raíces entendemos y respetamos que hay otros valores, otras raíces, otras torres de marfil.

A mí me gustan más los jardines florales que las plantaciones de tulipanes. Por qué será ?