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Prostitutas y Baptistas

escrito por Luis I. Gómez 4 febrero, 2005

Las prostitutas.

Ya nos llamó la atención sobre el caso ayer David Millán y una lectora de este Blog (Esther Gaultier) volvió a interesarse por el tema en uno de sus comentarios : qué hay de cierto en el caso de las desempleadas obligadas a trabajar en burdeles por las oficinas de empleo alemanas ? Hay redes de »caza y captura » de direcciones de mujeres en paro de larga duración ? a qué ley se acogen quienes así actúan ? Brevemente : la prensa (aquí) conoce un caso en el que una mujer alemana, en situación de paro desde hace tiempo, recibió de una oficina de empleo del ministerio de trabajo la documentación pertinente para presentarse en un burdel, pues allí se ofrecía un puesto de camarera. Ella alega no poder realizar dicho trabajo por motivos morales. La oficina de empleo alemana, atendiendo al principio legal por el cual un trabajador parado durante más de un año no puede rechazar un puesto de trabajo sin perder parte de su subsidio, amenaza a dicha persona con un recorte del subsidio de desempleo si no acepta trabajar en el burdel.
Para darse de alta en una lista de espera como posible “trabajadora del sexo” sólo hay que acudir a “reporte.az-internet.de” (no pongo link directo, cuidado, solo adultos, pop-up con contenidos pornográficos!)

El subsidio de desempleo regulado por el estado, pero pagado por los contribuyentes es, en definitiva, el causante de éstos y otros males.

Todo el mundo confía en que el Estado benefactor garantice el pleno empleo. Los políticos prometen trabajo para todos, pero cuanto más interfiere el estado en la economía, menor es la probabilidad de que puedan mantener su promesa. El desempleo en Alemania aumentó durante las últimas décadas en la misma medida, en que aumentó el intervencionismo estatal. Cada intervención estatalista resta eficacia a la libre economía.
Las medidas adoptadas para la creación de empleo devoraron cientos de miles de millones de los contribuyentes que, de haberse mantenido en manos privadas, habrían hecho posible la creación de empleos duraderos.

Yo sólo veo una solución : el seguro privado de desempleo.
En este caso el Estado sólo obliga a cada trabajador a contratar un seguro de desempleo privado. El asegurado es quien determina los detalles del contrato del seguro. Elige a la compañía de seguros y decide cuál será su paga en caso de desempleo. El que desea elevadas sustituciones del salario, debe pagar elevadas primas de seguro. Asegurados con probabilidad alta de desempleo (baja formación profesional) pagarían cuotas más elevadas que quienes , por ejemplo, acuden a cursos de capacitación y formación continuada. Asegurados que no hacen uso del seguro durante un período largo de tiempo tendrían derecho a ver reembolsadas parte de sus cuotas, o a una reducción del importe de las mismas. Éste modelo sería también una buena medida de prevención contra el paro abusivo, pues, cuanto más tiempo se recurra a los pagos del seguro, más altas serán las cuotas a pagar.

Los baptistas.

Varias familias baptistas de Paderborn se niegan a enviar a sus hijos a las ecuelas estatales argumentando que los principios morales que en ellas se imparten no coinciden con los que ellos juzgan convenientes para sus hijos. Estamos hablando de baptistas, pero podríamos estar haciéndolo sobre católicos, musulmanes, judíos…. La amenaza del estado es seria : la enseñanza primaria y secundaria es obligatoria, de modo que, si los padrs mantienen su posición, se les retiraría el derecho de potestad sobre los hijos. Casi nada.

La escuela no sólo imparte conocimientos, sino que también educa en un sistema de valores, los niños aprenden conceptos para discernir entre lo que es correcto y falso. Puesto que en una sociedad pluralista no hay un códice de moral uniforme, la escuela unitaria estatal no puede nunca reflejar la diversidad de valores de los padres. El colmo de la arrogancia se alcanza, cuando los políticos y burócratas se consideran capaces de decidir qué bases morales han de proporcionarse en la escuela, obviando la opinión de los padres.

La enseñanza debe de ser privada y los padres deben de poder elegir entre los diferentes centros. El estado proporciona ayudas a las familias para, así, garantizar que todos los niños puedan ser escolarizados. La opción de la enseñanza en casa es también válida. Véase aquí el ejemplo americano, donde 1,2 millones de niños son educados en sus casas. Léase el Informe de CATO-Institutes, del que destaco:

“Home-educated students, on average, outperformed public school students across all subjects significantly, by 30 to 37 percentile points on nationally normed standardized achievement exams. And home-schooled students’ test scores improve the longer they are home-schooled, going from the 59th percentile for those home-schooled for one year to the 92nd percentile for those home-schooled for seven years. And there is little if any ‘gender gap’ in test scores between home-schooled girls and boys. Homeschooling parents reported an average cost of $546 per year per student, whereas the average per-pupil expenditure by public schools was $5,325, excluding capital costs.”

El intervencionismo estatal es siempre liberticida.