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Seguimos siendo unos racistas incivilizados

escrito por Luis I. Gómez 19 enero, 2005

Pero que burros somos. Que paradójicos. Que inconsistentes.

El Rey en Marruecos haciendo gala de haberse aprendido bien la lección sobre la “alianza de las Culturas”, los líderes islámicos reclamando el matrimonio polígamo, españoles y vascos tendiéndose la mano, la iglesia reconociendo que usar condones es positivo, el número de inmigrantes “asimilados” en crecimiento. Esto es el paraíso de la libertad, el Toledo del siglo XXI, la cuna de una nueva cultura universal, el principio de un nuevo Siglo de Oro.

Pero es que no se dan cuenta los europeos de la pujanza socioclutural española? Porqué no toman nota los holandeses, los alemanes, los franceses, los belgas, de cómo relizar políticas integradoras, respetuosas con el individuo, venga éste de dónde venga? Que miren al sur y aprendan.

Pues bien, han mirado al sur y han visto: Jagszenen (Escenas de Caza)

Ya el título del artículo es demoledor en sí mismo. Les traduzco las lineas finales, de una dureza poco frecuente en la prensa alemana:

” Die braven Spanier nahmen die Gitano-Gemeinschaft ihres Dorfes in Sippenhaft für den mutmaßlichen Mord an einem der ihren durch die Hand von Gitanos, warfen Steine, drohten mit Knüppeln und Äxten, steckten Stroh in Brand. So wie vor fünf Jahren in El Ejido Jagd auf Marokkaner gemacht wurde. Oder vergangenen Herbst in Elche, dem Zentrum der Schuhproduktion, auf Chinesen. Ein Bodensatz von Unzivilisiertheit hat sich auf dem Land erhalten. Eine Bedrohung für alle Fremden.”

Los pacíficos españoles responsabilizaron (aqui Dahms utiliza la expresión “in Sippenhaft nehmen”, la misma que se utiliza en alemán al referirse al exterminio de los judíos) a la comunidad gitana del presunto asesinato de uno de los suyos a manos de Gitanos, tiraron piedras, amenazaron con porras y hachas, prendieron fuego. Tal y como lo hicieran hace 5 años en El Ejido, cazando marroquies. O en el otoño pasado en Elche, centro de producción zapatera, con los chinos. En el país se conserva un poso de incivilización. Una amenaza para todos los extraños.

Hoy me esconderé en el laboratorio y no saldré hasta la noche. Que vergüenza.